«Ha empezado a oler a humo una barbaridad, entonces hemos oído gritos y gente corriendo y al salir a la calle hemos visto ya un coche ardiendo. Salía una columna de humo negro grandísima, impresionante». La mañana discurría tranquila ayer en la calle El Puig del barrio Mas del Rosari de Paterna hasta que, unos minutos antes de las once de la mañana, un incendio originado en un contenedor de basura acababa calcinando dos vehículos que estaban aparcados al lado.
El fuego provocaba daños en el lateral izquierdo de un Seat León y arrasaba un Peugeot, declarado siniestro total. Este acto vandálico se suma a una ola de desperfectos y robos en vehículos y mobiliario urbano que arrastra desde hace varias semanas el barrio de La Coma. En total, ya son seis los contenedores de basura que ya han sido pasto de las llamas.
La situación llegó hasta tal punto que la semana pasada la Policía Nacional y Local pusieron en marcha un dispositivo de control en La Coma para frenar los altercados y evitar que la oleada fuera a más.
Pero ni la presión policial, ni la reunión que congregó el miércoles a todos los colectivos del barrio para buscar soluciones al «retroceso» que está experimentado la zona, impidió que ayer por la mañana la tranquilidad se volviera a romper con esta quema intencionada, que ha aumentado la preocupación y la intranquilidad.
«Yo llevo viviendo aquí en Mas del Rosari unos tres años y hasta hace poco se vivía bastante tranquilo. Algún incidente aislado, eso sí, pero de un tiempo a esta parte ha habido muchos destrozos y gamberradas, entran en garajes, rompen retrovisores, roban y con todo lo que está pasando estamos bastante preocupados», explicaba una vecina del portal más próximo al incendio.
Las sospechas policiales se dirigen, en principio, hacia un grupo de menores de La Coma que se dedican a romper «todo lo que encuentran a su paso. Ahora ya da igual que sea de día que de noche. El problema es que los detienen y los tienen que soltar, porque son menores», señalaba el propietario de un establecimiento que prefiere no dar su nombre.
Y es que en la zona afectada por los destrozos y robos existe también miedo. «Con esta gente no te puedes meter. A nosotros nos robaron el día 6 y lo que quiero es que no me vuelvan a entrar», apuntaba el dueño de otro comercio.
Cáritas lanzaba esta semana la voz de alarma por el «retroceso en la convivencia» que está experimentado el barrio y pedía ayuda y colaboración a todos los sectores.








