Y en la vigesimotercera jornada de juicio por la causa de los trajes, Camps se puso a leer un libro en la sala mientras el jurado repasaba los documentos propuestos por la Fiscalía. Su elección fue 'La ruta antigua de los hombres perversos' (René Girard), un ensayo sobre el santo Job, de cómo fue repudiado por vecinos y amigos convirtiéndose en víctima de los suyos.
El libro refleja también la figura del chivo expiatorio. Quizá Camps quiso de esta forma trasladar al jurado y al público en general cómo se siente en este proceso.
No obstante, llama la atención que un acusado se ponga a leer tranquilamente mientras es juzgado, pero el magistrado Juan Climent o no lo vio o prefirió no hacerlo. Bien es verdad que el escritorio le impedía tener una visión directa del expresidente. Esta lectura se convirtió en uno de los asuntos más comentados en las redes sociales a lo largo del día.
De las reflexiones de Girard, Camps hizo partícipe a su abogado y a Ricardo Costa en numerosas ocasiones durante toda la mañana. Ambos accedieron a leer los párrafos que el expresidente les recomendaba. Camps llevaba un bolígrafo, pero no se le vio subrayar el texto.
El expresidente contó ayer de nuevo con dos apoyos ya clásicos en la sala, Belén Juste y Trini Miró, y la presencia por primera vez de Niurka Montalvo, la excampeona del mundo de salto de longitud y exsecretaria autonómica de Deporte. El público se comportó algo mejor. Climent sólo tuvo que llamar la atención en tres ocasiones, un número inferior a la media de este proceso.



