Cuando el pasado 21 de diciembre la Generalitat consiguió in extremis un crédito de 600 millones que evitó el impago de los bonos patrióticos, Alberto Fabra reconoció que el Consell había logrado salvar un 'match ball'. Difícilmente podría haber empleado un símil mejor. Sin embargo, un rápido vistazo al calendario de vencimientos al que se enfrenta el Consell de aquí a mayo invita a pensar que no será la última 'bola de partido' a la que se enfrentará el Consell. En los próximos cinco meses, la Generalitat tiene que atender vencimientos de deuda por valor de 3.500 millones de euros, intereses aparte, unas obligaciones que se han visto incrementadas sustancialmente por los créditos de urgencia que el Consell ha tenido que solicitar en los últimos días para evitar el impago ya en los últimos días del pasado año. Solo en el mes de mayo tendrá que amortizar casi 1.500 millones. En el conjunto del año, la cifra se dispara a casi 5.000 millones, una cuarta parte de su deuda total: 20.000 millones de euros.
El cierre de los mercados de capitales para encontrar financiación, las dificultades para renovar algunos vencimientos y, más recientemente, el fracaso de las emisiones de bonos patrióticos han abocado al Consell a tener que recurrir a la banca como único recurso para obtener liquidez. En las últimas semanas se ha visto forzado a negociar con urgencia dos préstamos con varios bancos y el Instituto de Crédito Oficial (ICO) por importe de 600 y 580 millones de euros para poder atender pagos corrientes como la paga extra del personal de la administración y vencimientos que los acreedores se negaron a renovar, como el de 123 millones que se abonó al Deutsche Bank con varios días de retraso.
Se trata de créditos con tipos de interés relativamente elevados, entorno al 5%, y con plazos de amortización muy cortos, similares a los que la Generalitat de Cataluña ha tenido que solicitar para pagar las nóminas de sus funcionarios. En concreto, los dos últimos créditos solicitados por el Consell por un importe conjunto de 1.180 millones de euros deben ser amortizados a 30 de abril, lo que ha añadido más tensión si cabe a su calendario de vencimientos.
Único recurso
Mientras espera que el Gobierno central facilite una fórmula de financiación estable a las comunidades autónomas -el Consell ha pedido con insistencia la emisión de hispanobonos-, la Generalitat también ha recibido en los últimos días respaldo financiero del Ejecutivo para atender los gastos de funcionamiento. El pasado 20 de diciembre -un día antes de que venciera la primera emisión de bonos patrióticos- la ministra de Economía en funciones, Elena Salgado, avanzó a varias regiones una parte de los fondos correspondientes al sistema de financiación. La Comunitat recibió por adelantado 480 millones. Apenas diez días después, una vez se hizo efectivo el relevo en la Moncloa, el nuevo Gobierno adelantó otra transferencia de poco más de cien euros por el mismo concepto.
El momento crítico para el Consell llegará en primavera. En menos de un mes tiene que devolver 2.680 millones de euros. Casi la mitad corresponde a los créditos que ha tenido que pedir para pagar otros créditos anteriores, aunque confía en que el ICO acceda a renovar su parte. El resto, a principios de mayo, corresponde a dos emisiones de pagarés de 500 millones cada una más otros 472 millones de la segunda emisión de bonos patrióticos a amortizar el 27 de mayo.




