Aunque la capital de la Plana es ahora el epicentro de la actualidad sobre la polémica del ruido, lo cierto es que la provincia lleva ya varios conflictos acumulados en este sentido. El último, por ejemplo, fue la declaración de zona ZAS (Zona Acústicamente Saturada) de la plaza dels Dolors de Benicàssim.
La entrada en vigor de esta restrictiva norma hizo que los restaurantes y la mayoría de locales del centro se vieran muy perjudicados ya que como muy tarde a la 1.00 de la madrugada tenían que estar cerrados.
De hecho, la localidad centrada básicamente en el turismo, vio como la restauración y muchos de los negocios unidos a este sector acumulaban pérdidas en pocos meses. Aunque se adoptaron medidas correctivas, han tenido que pasar muchos años hasta que se imponga la normalidad en la zona.
Otro ejemplo fue la condena del TS al exalcalde de Vila-real, Manuel Vilanova, por el ruido de una fábrica. El conocido como 'caso Vilanova' removió los cimientos de la política de la provincia. Por último está el casco antiguo de Peñíscola que tras varias quejas también fue declarada zona ZAS, obligando a trasladar los locales de ocio a las afueras.







