Desde mañana los vecinos de Alboraya pierden las paradas de la EMT que circulaban por dentro del casco urbano. La línea 70 se quedará en la entrada del pueblo, en la avenida de la Orxata, y dejará de dar servicio en cuatro puntos de la localidad.
La empresa alega que esta decisión, que el Ayuntamiento de Alboraya conocía desde hace meses, se debe al momento de crisis en el que vivimos y que los vecinos de Valencia «no pueden seguir pagando con sus impuestos el servicio de los ciudadanos de Alboraya», decía ayer el concejal de Tráfico y presidente de EMT, Alfonso Novo. Las dos localidades han estado negociando en los últimos tiempos para intentar llegar a una solución, pero Alboraya no puede pagar los 189.000 euros que le pide Valencia. Su alcalde, Miguel Chavarría, lo dejaba ayer muy claro: «Nosotros no podemos hacer frente a ese gasto ahora mismo. No tenemos dinero para pagarlo porque hay que saldar las deudas con nuestros proveedores, que es nuestra prioridad».
El Ayuntamiento de Valencia ya envió hace unos meses las cifras de la negociación para mantener la línea. Desde la EMT se hacían los siguientes números. 360.000 pasajeros que pagan de media 0,63 euros cada uno de ellos. Eso quiere decir que la rentabilidad de la línea es de 226.000 euros. Pero desde la empresa de transportes se alega que la entrada a Alboraya de la línea cuesta 416.000 euros anuales.
Por eso, según se desprende de los cálculos de EMT Alboraya tendría que pagar 189.000 euros para que la línea no fuera deficitaria para la ciudad de Valencia. Y eso le pedían. Lo que es evidente es que la entrada en servicio de la línea 3 del metro ha hecho que paulatinamente el tren gane usuarios al autobús que tarda mucho más en llegar al centro de la ciudad. Por eso, Alboraya tampoco entiende que la supresión de las cuatro paradas sea un tema muy grave para sus ciudadanos, que usan más el metro.
Pero a la línea 70 se le une también la 31, que va desde la Patacona a Poeta Querol. Ahí, el alcalde de Alboraya ya no tiene tan claro que no vaya a pagar o que no vaya a luchar más pidiendo ayudas a la Generalitat para que se mantenga esa cola de recorrido por su playa: «Ahí no hay metro y es la única opción que tienen los vecinos para ir a Valencia. Esa línea vamos a pelearla más porque es mucho más importante para los vecinos», mantenía el alcalde al que la EMT le ha pedido 184.000 euros por la permanencia de la línea playera.
Más negociaciones
Pero no sólo Alboraya ha recibido las cartas de la EMT reclamando e copago. Tavernes Blanques, Mislata, Vinalesa, Burjassot y Paterna también gozan del servicio de los autobuses de la ciudad y sólo «Vinalesa aporta unos 11.000 euros al año para el sostenimiento de la línea», mantiene Novo, quien, además, afirma que ese dinero no da para pagar el suplemento de costes que implica que los autobuses lleguen hasta esa localidad. «Todos tienen la propuesta en la mesa y se está hablando con estas localidades para que abonen una parte de los gastos. Hasta ahora esas localidades no están aportando en nada y no se puede seguir así», decía ayer el concejal para justificar las negociaciones y posibles recortes.














