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Vocaciones ahogadas en la crisis

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Vocaciones ahogadas en la crisis

Los jóvenes alargan su formación mientras el número de parados con titulación se dispara en cuatro años

20.11.11 - 00:34 -
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Soñaban con ser algo diferente. Tomaron apuntes durante horas, plantaron los codos y se formaron sobradamente hasta alcanzar un título universitario. Hicieron prácticas y aprendieron idiomas. En algunos casos dieron un paso más y se metieron de lleno en estudios de postgrado para mejorar su currículum y sus posibilidades. Pero ni aún así. El estancamiento del mercado laboral, lastrado por la crisis, ha hecho que la tasa de paro entre los valencianos que disponen de una formación superior se multiplique por dos en los últimos años, alcanzando porcentajes preocupantes, como quedó patente en la jornada sobre empleabilidad universitaria celebrada esta semana en la Universitat Politécnica (UPV). Fue un encuentro en el que los consejos sociales de las instituciones españolas pusieron en común medidas para revertir, o al menos mitigar, la situación.
La estadística habla por sí misma. Recurriendo a los datos de desempleo del tercer trimestre de 2011, la tasa de paro entre los valencianos que cuentan con un título superior alcanzó el 15,7%. El dato no sólo es negativo en sí -es el cuarto más alto de España, sólo por detrás de Ceuta, Andalucía y Canarias-, sino que supone una evolución a peor respecto a los últimos cuatro años, esto es, cuando empezaron a darse los primeros síntomas de la crisis. En el tercer trimestre de 2007 la cifra se situó en el 6,2%, lo que significa que el total de universitarios abocados a las oficinas del Servef se ha duplicado en este tiempo. No es una realidad endémica de la Comunitat, sino que la tendencia se reproduce a nivel nacional.
Si se fija la mirada en otros análisis estadísticos la interpretación es similar. Los datos del Eurostat, que llegan hasta 2010, sitúan la tasa en el 12,8%, 7,2 puntos por encima del registro de 2007, mientras que los del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas la reduce al 11%, frente al 5,7% de 2007. Las cifras sobre la empleabilidad valenciana provienen de la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD), que todos los años publica un extenso informe sobre el impacto de las universidades en la sociedad. Los números, pese a alertar de la tendencia, también plasman una realidad social. Pese a que la posibilidad de emplearse es cada vez menor, la posición del titulado es mejor que la de los que se conformaron con un nivel formativo inferior. Así, la tasa de paro entre la población alcanzó un 24,7%, muy por encima del colectivo universitario. Para más escarnio, el desempleo juvenil roza los 40 puntos.
«La tasa de paro entre los universitarios es a todas luces excesiva y urge encontrar soluciones». La frase la pronunció el presidente del Consejo Social de la Jaume I de Castellón, Rafael Benavent, en la citada jornada. Lo dijo poco antes de aventurar una medida paliativa, como es fomentar el conocimiento de idiomas extranjeros, lo que ayudaría a favorecer las políticas de movilidad (es decir, de trabajar en el extranjero). A su juicio, «el conocimiento de los idiomas debe ser un requisito indispensable para acceder a cualquier tipo de enseñanza, desde Primaria hasta los estudios universitarios». Así se garantizaría una mayor capacitación en lenguas extranjeras, un requisito muy valorado por los empleadores.
Ajustar titulaciones
Para el presidente de la Conferencia de Consejos Sociales de las universidades españolas, Joaquín Moya-Angeler, la crisis también debe verse como una oportunidad para redirigir las políticas educativas. Para él, se precisa «una adecuación de la oferta académica, de manera que se acerquen las titulaciones universitarias a lo que necesitan las empresas. No es mercantilizar la universidad, sino devolver la inversión que se realiza en educación en forma de conocimiento útil, de trabajo y de transferencia del conocimiento».
También coincidió en este punto la directora general de Empleabilidad de Estudiantes Universitarios del Ministerio de Educación. Mercedes Chacón abogó por «acercar la formación de grado, postgrado y continua a las necesidades de la sociedad y las empresas». Entre otras medidas, apostaba por fomentar la especialización, por perder el miedo a trabajar fuera del país -la movilidad española se sitúa en un 1% frente al 8% de la OCDE- y por impulsar iniciativas emprendedoras desde las primeras etapas educativas, pues España protagoniza una de las tasas de autoempleo más bajas de la Unión Europea.
Para Carlos Ayats, vicerrector de Empleo y Acción Social de la UPV, la clave de la empleabilidad es la relación entre la universidad y la empresa. Por eso apuesta por facilitar la colaboración empresarial para la realización de las prácticas como complemento a la formación.
En la jornada también se habló de sobrecualificación, esto es, de personas con un alto nivel formativo que desempeñan un trabajo que no requiere una elevada cualificación. Chacón, que rechazó las críticas a esta situación, apostó por «mejorar la estructura laboral» para no desaprovechar este capital humano. Según los datos facilitados por la Fundación CYD, la tasa valenciana se sitúa en un 22,8%. Es decir, dos de cada cinco universitarios trabajan en puestos que no requieren su nivel de capacitación.
También intervinieron empresarios, como el director general de relaciones externas de Mercadona, Juan Antonio Germán, que apostó «por trasladar a los estudiantes el orgullo de pertenecer a una empresa, transmitiendo la importancia de aplicar la cultura del esfuerzo». Precisamente, en las jornadas hubo voces favorables a la subida de las tasas universitarias para segundas y terceras matriculaciones, penalizando así a aquellos que no ponen todo de su parte para sacarse la carrera, desaprovechando la inversión pública que financia su formación.
Mejorar la formación
Los problemas de empleabilidad también han derivado en un aumento de los cursos de postgrado para mejorar el currículum. Así, en el último curso habían matriculados 19.192 titulados en doctorados y másteres oficiales frente a los 17.600 del año anterior. El vicerrector de Estudios y Convergencia Europea de la UPV, Miguel Fernández, apuntó que es una tendencia habitual en situaciones de crisis, al disponer el titulado de tiempo para mejorar su especialización.
Otro ejemplo de la apuesta por la formación en tiempos difíciles es la UNED. Este curso, la Universidad Nacional de Educación Distancia ha alcanzado las 10.000 matrículas, un récord desde su arranque en 1978 en tierras valencianas. Tradicionalmente ha acogido a personas que querían concluir una carrera interrumpida o formarse en otra sin abandonar su trabajo.
Pero ahora hay una nueva tendencia que alcanza casi el 20% de los matriculados. Así la resume su director, Javier Paniagua: «Ha aumentado el número de jóvenes que apuestan por la UNED nada más acabar la selectividad. Se trata de estudiantes que tienen un trabajo, por ejemplo de mensajeros o en gasolineras. Estiman que no son buenos tiempos para perder esos ingresos y al mismo tiempo quieren formarse como universitarios». Las carreras estrella a distancia no han variado: Derecho, Psicología e Historia del Arte.
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