La detección por primera vez de cultivos de chufa africana en campos de l'Horta Nord es una mala noticia para los amantes de la buena horchata. Esta siembra, localizada por la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) pone en jaque a la chufa autóctona porque en unos años podría alterar para siempre una variedad que se ha cultivado con mimo y esfuerzo durante muchas generaciones.
AVA exige a los agricultores que la han plantado que destruyan la simiente porque no sólo acabará por contaminar el cultivo autóctono. También se abrirá una puerta a hongos y nuevas enfermedades que podrían destruir o alterar para siempre la única zona productora de chufa de Europa.
Los 16 municipios que cultivan la materia prima de la horchata pueden verse afectados por «una semilla externa con un poder de germinación que se prolongaría durante los próximos cinco o seis años. De ahí que el Consejo Regulador haya decidido acertadamente prohibir 'sine die' la inscripción de estas parcelas en la Denominación de Origen». Su cultivo, por efecto de la polinización con campos de chufas vecinos, podría incluso degenerar en una «hibridación de ambos tubérculos», algo que arrancaría la identidad, la calidad y el sabor de la horchata «tal y como la entendemos», destaca el presidente de AVA, Cristóbal Aguado.
Por ello, desde la entidad agrícola piden al consejo que «expulse a los lavaderos y almacenes que mezclen ambas chufas» para frenar el avance del tubérculo africano.
Este producto más barato tiene un color negruzco, suele ser tres veces más grande que la chufa valenciana, tiene menor productividad y un contenido en grasa y azúcares inferior al producto autóctono.
AVA se cuestiona, además, que las semillas que han llegado ya a Valencia estén «limpias de hongos o enfermedades que pudieran afecta a la zona de huerta, lo que sería especialmente grave dado que el minifundismo reinante facilitaría su rápida propagación».
Las parcelas sembradas con esta especie foránea, que no superan las 30 hanegadas, suponen menos del 1% de la superficie de chufas de la presente campaña pero su poder invasor sería muy importante a medio y largo plazo.
De hecho y desde la propia Denominación de Origen ya se realizan controles de todas las parcelas «una por una, pues la detección de este tipo de cultivo se ve a simple vista. Todas las parcelas inscritas de los 16 términos municipales pasan por esta supervisión», explica el director de la entidad, Germà Alcayde.
Además de la propagación de enfermedades y hongos el avance de este cultivo externo sería «muy perjudicial para nuestra chufa en cuanto a contaminación varietal y cada vez menor extensión dedicada».














