Vicente Tatay, director general de Banco de Valencia en los años 80, le explicó lo que ahora se llama «política de gestión de riesgos» a Eduardo Mestres, un pequeño empresario de Valencia, con la siguiente frase: «Mientras sigas viniendo a verme en alpargatas y furgoneta, te seguiré dando créditos. El día que te compres un Mercedes, se acabó todo».
La amenaza no fue sólo verbal sino que Tatay vigilaba a Mestres lo que hacía por la noche. «Le vi un día a Tatay por la noche. Temía que cuando estuviera repartiendo la mercancía en el barrio del Carmen me pudieran atracar. Me vigilaba porque se preocupaba de cómo me iba el negocio hasta el punto de aparecer por sorpresa por la noche», recuerda Mestres.







