Con las piernas muy cansadas, y seguramente sufriendo alguna sobrecarga muscular, Jon Larrañaga, de 51 años, culminó ayer otro de los retos de su existencia. El primero fue sobrevivir a la muerte a la que le acercaba inexorablemente el efisema pulmonar que le dejó postrado en una silla de ruedas desde los 30.
«Mi vida estaba como una vela a punto de consumirse, en las últimas», explicaba ayer tras concluir la II Travesía del Donante Anónimo, un proyecto solidario con el que se quiere llamar la atención sobre la importancia de donar órganos y de cuidar la salud para no tener que afrontar situaciones tan críticas como la que vivió él.
La gesta no es desdeñable, teniendo en cuenta que se recorrió los 240 kilómetros que separan Valencia de Murcia. Tres años antes, superó con éxito un doble trasplante de pulmón que se le practicó en el Hospital La Fe, de donde partió la etapa, gracias a la pericia del equipo médico y a la solidaridad del donante. De hecho, la iniciativa también sirvió para dar las gracias a él y al resto de personas y familias que apoyan la donación.
«Han habido momentos difíciles, aunque ya conozco lo que es la bici y sabía que lo único que puedes hacer es soportarlo», continuó Jon. No en vano, tras su dolencia se volcó con la práctica del deporte. Su afán de superación le ha llevado, por ejemplo, a participar en mundiales de triatlón, una de las disciplinas más duras.
Cuando se le pregunta qué le impulsa, no duda en contestar. «Aunque me gustaba, nunca había practicado deporte a este nivel. Tras pasarme tantos años sin poder dar un paso fue como una salida a esta frustración», comentó. El año pasado ya intentó culminar la etapa, aunque una caída cuando estaba cerca de la meta a punto estuvo de costarle la vida.
Pero ayer se quitó la espinita. La llegada a Murcia fue emotiva, con gran cantidad de personas esperándole en la plaza de la Catedral. El último tramo estuvo acompañado de varios patinadores que se sumaron a la comitiva, formada por cuatro vehículos de apoyo y un grupo de ciudadanos y miembros de la Asociación de Deportistas Trasplantados. Además, tal y como señaló, la gesta no habría sido posible sin el apoyo de Didac Navarro, ex seleccionador nacional olímpico, Laura Vilanova, campeona juvenil de contrarreloj, y Blay Signes, que ha superado un trasplante de médula.








