Una representación de la Asociación de Vecinos del Camino de Cartagena y Barrio Mariano Cases mantuvo ayer una reunión con el concejal de Infraestructuras, Pablo Vidal, en la que plantearon distintos temas. Lo que más preocupa en la actualidad a estos residentes es la ubicación prevista por Iberdrola de una subestación eléctrica a escasos metros de sus viviendas. Por eso plantearon el problema al edil, al que reclamaron un cambio de lugar de esta instalación a un lugar que sea menos perjudicial, cosa que se comprometió a realizar el munícipe, si bien los vecinos indicaron al término del encuentro que dado que el equipo de gobierno empieza su andadura tienen que revisar el expediente que también afecta al área de Urbanismo. Jesús García, presidente de los vecinos, explicó que se plantearon algunas alternativas, ya que dado que el Ayuntamiento no tiene terrenos municipales por la zona, una posible solución sería comprar terrenos bien en la ladera de la sierra de Arneva o bien en la zona de Ociopía para permutárselos a la mercantil y que se lleven allí la subestación.
Los residentes aportaron el informe realizado por el urbanista Rafael Martínez Campillo en el que se habla del impacto ambiental de la subestación así como que se pretende construir en zona inundable. Por su parte, Vidal, les indicó que están a la espera de que la Conselleria remita el informe de impacto ambiental necesario para poner en marcha la obra.
El trazado del AVE es otra de las preocupaciones de los vecinos. En el encuentro mantenido ayer se les confirmó que el tren empezará a salir de la trinchera a la altura de la Senda de Cascante, por lo que les preocupa que si no se elimina el actual paso elevado de la carretera de Arneva su barrio quede rodeado de murallas. Por eso quieren conocer qué va a pasar con ese puente y por dónde se desviará el tráfico, y alertaron de que los terraplenes que se construirán para colocar las vías podrían hacer un efecto pantalla cuando llueva en nuevas zonas de expansión de la ciudad como los PAU 12 y 12B, en las traseras del IES Tháder.
Ya en materia de infraestructuras, que son las que competen a Pablo Vidal, la asociación de vecinos planteó algunas de las necesidades del barrio, algunas reclamadas desde el año 2007. La ausencia de alcantarillado será una prioridad para el Ayuntamiento, y así lo trasladó el concejal a los residentes de la zona, quienes también consideran necesario terminar las obras de acerado y carril bici que se iniciaron en la precampaña electoral del año 2007 «y que se quedaron a medias», explicó su presidente. El Consistorio tendrá que tratar este tema, así como el de la seguridad vial de la carretera con la Diputación Provincial, que es la titular de la misma, para que den los permisos para poder poner los resaltes que frenen la velocidad de los vehículos que pasan por allí. «No se trata solo de evitar accidentes, sino de que la gente mayor que va a tirar la basura al contenedor y tiene que cruzar la calle lo haga de forma segura», dijo García, quien añadió otras solicitudes como que se cubra la acequia de la Senda Molina, que se regule el botellón junto a la ermita y que se valle la misma para evitar el vandalismo o que se asfalte el Carril de los Luzenas que todavía es de tierra.








