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«En Valencia había mucho absentismo escolar. Cuando llegaba la temporada de la naranja, los niños desaparecían del aula y se ponían a trabajar»

PALABRAS MAYORES

«En Valencia había mucho absentismo escolar. Cuando llegaba la temporada de la naranja, los niños desaparecían del aula y se ponían a trabajar»

Alejandro Mayordomo catedrático de Teoría e Historia de la Educación de la Universitat de València

31.07.11 - 00:15 -
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La letra con sangre entra. O pasar más hambre que un maestro de escuela. Dos tópicos sobre la educación española que como todos los tópicos mucha verdad encerraban. Alejandro Mayordomo, catedrático de Teoría e Historia de la Educación de la Universitat de València, repasa cómo ha evolucionado la enseñanza, la española y la valenciana, a lo largo de los últimos siglos hasta llegar a los tiempos actuales.
El sistema escolar español se construye a partir de 1820. La enseñanza básica tiene un objetivo rudimentario y básico: aprender a leer, a escribir y a contar. Y el catecismo; el catecismo es más del 50% de lo que se hace. Hasta los albores del cambio de siglo, la escuela española es unitaria: un solo maestro para los alumnos de todas las edades. No hay graduación; no hay ningún tipo de organización. El maestro atiende de una forma elementalísima. Una escuela de mediados del siglo XIX tiene a los niños en la edad que en esa época se considera obligatoria para la enseñanza: de 6 a 9 años.
-¿Quién pagaba al maestro?
-Los ayuntamientos. El Estado deja la escuela primaria en manos de los ayuntamientos, precisamente la institución con menos capacidad económica.
-¿De ahí la frase 'pasar más hambre que un maestro de escuela'?
-Viene de esta época. Durante el siglo XIX, los gobernadores de Valencia se hartan de multar a los ayuntamientos porque no han pagado a los maestros. La mayoría de los municipios valencianos llegan a deber el sueldo de dos cursos. El magisterio era una profesión para pobres; una pequeña salida. Era como el sacerdocio: el maestro cobraba muy poco, sobre todo comparado con otros funcionarios municipales.
-¿Cómo elegían los ayuntamientos a los maestros? ¿Quién era maestro?
-La mayoría tenía el título de la Escuela Normal, que se crea en 1839. Hasta entonces recibían una formación parecida a la gremial. Los estudios que se les exigían eran muy elementales. El maestro solía ser también campanero, sacristán, organista, ayudante en el ayuntamiento.
-¿Después venía la enseñanza secundaria?
-El Estado divide la enseñanza: la primaria, la secundaria y la universidad. La escuela primaria es la escuela para todos; ahí el competente es el municipio. Para la enseñanza secundaria, se instala un instituto en cada provincia que depende de la Diputación provincial.
-¿Quiénes iban al instituto?
-El instituto era para los hijos de las clases medias. En el año 1900, puede haber en la escuela española 1,2 millones de niños; en cambio, en la enseñanza media apenas llegan a 25.000.
-¿Hasta que edades era obligatoria la educación?
-En el primer tercio del siglo XX la educación obligatoria se alarga a los 12 años. En la II República, a los 14. El primer franquismo, 1939-1963, lo baja otra vez a 12. En 1964 se sube a 14. Y por último, ya en la democracia, se sube a los 16.
-¿Y se cumplía?
-No. En la primera década del siglo XX, la población que está matriculada es el 50% de la población en edad escolar, pero de ellos, los que asisten regularmente a la escuela son el 50%. Eso quiere decir que sólo una cuarta parte de la población asistía a la escuela. Tampoco se podía castigar porque en realidad no cabía tanta gente en las aulas.
-¿Las clases poderosas se comportan igual que las humildes?
-Ese era otro de los problemas de la justicia social y por eso la escuela pública recibía el título de escuela de los pobres: es donde estudia la gente que no tiene otra salida. Las clases más pudientes van a colegios privados, generalmente religiosos: a los escolapios, a los jesuitas o a los franciscanos.
-Supongo que la educación valenciana no sería muy distinta a la del resto de España.
-Ha evolucionado de forma muy paralela, y en términos estadísticos, muy poco afortunada.
-¿Poco afortunada?
-En líneas generales, siempre ha habido una España del norte, con datos más positivos para el sistema escolar, y una España del sur, con datos menos positivos. Y Valencia siempre ha estado en la media o por debajo de la media. En los primeros años del XX es muy curioso cómo algunas zonas con población más escolarizada y menos analfabetismo han sido zonas del interior, que están más deprimidas económicamente. En cambio, ciudades que han tenido una situación económica más privilegiada, desde Sagunto hasta Gandía, tienen cifras de escolarización más baja.
-¿Alguna razón en especial?
-A veces me pregunto si la condición socioeconómica hace explicable eso. En Baleares hay ahora cifras educativas muy bajas y un gran abandono escolar, y muchos sociólogos lo atribuyen a la abundante oferta de trabajo. En la zona referida de Valencia, de huerta, se trabaja todo el año. Había una ocupación más fácil. En las memorias escolares de Valencia de principios del XX, hay municipios importantes y ricos como Gandía, Alzira o Carcaixent donde uno de los principales problemas que se señalan es la inasistencia a clase. Cuando llega la temporada de la naranja, los niños desaparecen del aula durante unos meses porque se ponen a trabajar.
-Curioso: la riqueza contra la escolarización.
-La escuela no da expectativas cuando el dinero está en recoger la naranja o en un taller de ebanistería. Hay informes que reflejan que los padres de familia piden que no se enseñe aritmética a sus niñas porque ellas tienen que aprender la costura. Y la maestra más valorada es la que mejor hace la costura.
-Pragmatismo puro.
-El maestro enseña lo que la familia le pide: a leer para poder leer documentos y aritmética para poder multiplicar, porque lo que interesa es saber multiplicar las pesetas por los kilos que va a vender. Y escribir para poder redactar un contrato.
-Le recuerdo una frase: la letra con sangre entra.
-Hay casos. Sé de escuelas donde no se pegaba y de institutos religiosos donde se daban palizas.
-Lo que está claro es que había mucha más disciplina que ahora. Muchos critican la situación actual.
-Hay que ser prudentes. Hay cuestiones como la relajación de la disciplina, el debilitamiento de la autoridad del maestro... La pedagogía atractiva, poco disciplinaria, distendida, es un arma de doble filo. El maestro no puede tener formas autoritarias, pero el maestro compañero es un exceso. Como que el padre amigo es otro exceso. La pedagogía atractiva no significa el abandono del orden, ni de la organización, ni de la responsabilidad del alumno.
-Aunque supongo que en materia educativa ahora estamos mejor que nunca en la historia.
-Evidentemente. Pero esa pérdida del tren europeo que se sufre en el XIX también se da en la educación. En la historia española ha habido dos momentos de aceleración de la intervención del Estado: uno es la Segunda República, que construye en cuatro años más escuelas que en los anteriores cincuenta años. El segundo esfuerzo se produce entre los últimos años del franquismo y la primera etapa de la Transición. España es de los últimos países en Europa que llega a una escolarización total; hemos tenido que llegar a las puertas de la Constitución para conseguir ofrecer una educación básica a todos los españoles.
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«En Valencia había mucho absentismo escolar. Cuando llegaba la temporada de la naranja, los niños desaparecían del aula y se ponían a trabajar»

Mayordomo, en un momento de la entrevista. :: JUANJO MONZÓ

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