El nombramiento de Laura Soler como concejal socialista, obligó al Ayuntamiento a mejorar las condiciones de accesibilidad de sus instalaciones, para que ella, que se desplaza en silla de ruedas, pudiera ejercer derechos a priori tan simples como el de asistir a un Pleno o acceder a la sede de su grupo municipal.
En 2008 terminaron de instalarse elevadores, rampas y otros sistemas en el histórico edificio de la Casa Consistorial, que no estaba en absoluto adaptado hasta entonces.
Sin embargo, el Ayuntamiento aún tiene multitud de tareas pendientes en materia de accesibilidad de edificios de titularidad municipal.
Para empezar, a la sede del grupo municipal socialista, situada en la parte trasera del Ayuntamiento, ya puede subir gracias a las máquinas elevadoras instaladas en las escaleras, sin embargo, sigue sin ser completamente accesible, dado que la sala utilizada para dar conferencias de prensa y el despacho situado junto a ella están precedidos de escaleras. Algo que impide al concejal Pablo Rosser, que también necesita desplazarse en silla de ruedas, que la utilice. Esta misma semana hubo de improvisar un espacio en el despacho de la portavoz, Elena Martín, para dirigirse a los periodistas.
Tampoco puede Rosser acceder a la Gerencia de Urbanismo, situada en la Rambla, en un edificio no adaptado, con escaleras de entrada. El edil se vio obligado también esta semana a pedir a los técnicos de la Gerencia que bajasen a atenderle a pie de calle, ante la imposibilidad de subir al segundo y tercer piso, donde se encuentran las instalaciones.
Otros edificios como el Patronato de Vivienda, la Concejalía de Comercio o la de Acción Social tampoco disponen de medidas de accesibilidad en todos sus espacios.
Fuera de los departamentos municipales, la falta de medidas que permitan la visita de discapacitados es también palpable en algunos museos, como el recién abierto en el Castillo de Santa Bárbara, el Musa, donde también hay salas que todavía no disponen de elevadores, rampas u otras fórmulas para permitir el paso de personas en sillas de ruedas.
Tampoco la pasarela del Postiguet, recién inaugurada también, dispone, todavía, del ascensor que se supone que ha de hacerla accesible para todo tipo de ciudadanos. Aunque está presupuestado, proyectado y hasta adjudicado, el proyecto para su construcción está en estos momentos todavía parado.
Dado que el Ayuntamiento es la institución encargada de supervisar la accesibilidad de las instalaciones de la ciudad, es de esperar que dé ejemplo en las que gestiona.








