Hace algo más de un año, el detective Dave Gurney irrumpió con mucha fuerza en el panorama de la literatura policiaca. Era el protagonista de la primera novela de un publicista retirado, 'Sé lo que estás pensando', que planteaba una trama sorprendente y de endiablada dificultad. John Verdon, su autor, manejaba los hilos con una eficacia extraordinaria y el libro se convirtió en un gran éxito de ventas. Ahora está aquí su segunda novela, con el mismo detective retirado a los mandos de la investigación para resolver un crimen también muy complejo:el de una joven decapitada el día de su boda, en mitad de una ceremonia con cientos de invitados y cuatro cámaras tomando imágenes de cada segundo de la misma para hacer luego el reportaje para la familia.
Verdon maneja la historia con habilidad, dejando ver en cada capítulo una parte de la trama, lo que obliga al lector a avanzar sin demora porque intuye que está ante algo mucho más importante que un simple crimen, por horrible que sea.
La investigación avanza en la novela de la mano de Gurney, a veces saltando obstáculos personales además de los propios generados por el crimen.
El detective protagonista es muy bueno pero, como cualquier ser humano, tiene sus puntos débiles, sus zonas oscuras, y Verdon no los oculta. Eso hace también más creíbles las miserias que se ocultan tras los altos muros de las casas más elegantes de la costa este de Estados Unidos. Aquí hay un asesinato complejo, unos policías hastiados, un fiscal ambicioso, una madre dolorida y distante, una empresa glamourosa tapadera de cosas menos elegantes, y al otro lado un lector cogido por el cuello para que siga leyendo.









