El nuevo presidente de Les Corts, Juan Cotino, se ha encontrado con un Parlamento en el que la caja de caudales está más vacía de lo esperado. Dinero hay: sobre 13 millones de euros. Para los tiempos de crisis que corren la situación parece boyante pero la realidad es otra. Hace algo más de un año la Cámara autonómica contaba con unos ahorros que rondaban los 40 millones de euros. Ahora el panorama es distinta porque la bolsa ha menguado. El principal lastre es que la aportación de la Generalitat no llega.
Cada cuatro años se hace el arqueo de la caja. Una operación en la que el presidente entrante conoce lo que le deja su antecesor. En este caso Cotino se ha encontrado con 13 millones de euros que llegan de la mano de Milagrosa Martínez. Un dinero que garantiza la supervivencia de Les Corts durante diez u once meses. De ahí se pagarán nóminas (de diputados y funcionarios), móviles, agua, luz, protocolo, obras... Los grupos parlamentarios ya son sabedores de cuál es la situación de las cuentas de la institución. La Mesa de Les Corts conoce los números.
¿Cuál es el problema? Fácil: la aportación de la Generalitat. Del presupuesto de 2010 se deben 26,5 millones de euros. Así consta reflejado en la documentación que le ha facilitado el anterior equipo de la presidencia al actual. Además, de los primeros seis meses de este año todavía no ha llegado la parte correspondiente que se hace efectiva cada trimestre. Si el 30 de junio no se hace efectivo ningún ingreso la deuda alcanzará los 42 millones de euros aproximadamente (26 de 2010 más 16 del primer semestre del presente ejercicio).
La llegada de fondos desde la Generalitat es fundamental para el funcionamiento normal de Les Corts. Se espera que en los próximos meses llegue parte de lo que se adeuda para dar oxígeno a la caja del Parlamento valenciano. Si no hay aportaciones, los 13 millones que hay no permitirán cubrir más de un año.
Una de las primeras medidas que el nuevo presidente de la Cámara regional, Juan Cotino, fue pedir a los servicios técnicos de la Cámara varios informes para recortar gastos. El exconseller quiere aplicar a la institución el mismo programa de austeridad que el presidente del Consell, Francisco Camps, a la Generalitat.









