
Capas, libros, decoraciones, casacas, cuadros, tapices, tapetes, cortinas... la sedería valenciana ofreció durante los siglos XV y XVI la mejor prueba del poderío de Valencia como motor económico, comercial e industrial en el Mediterráneo.
Desde hoy y durante los próximos dos meses, el Museo del Carmen ofrece la oportunidad de recorrer la sedosa huella dejada por el Siglo de Oro valenciano, una prueba del pasado en el que se ha sembrado la semilla de una tradición cultural textil que aún hoy perdura. La muestra sirve para inaugurar la actividad expositiva en la enorme sala que en su día sirvió de dormitorio para el convento de Carmelitas.
Más de un centenar de piezas textiles se despliegan a lo largo del gran espacio del Carmen. La seda ha sido prestada por instituciones valencianas y del resto de la Comunitat, como es el caso del Museo González Martí de Valencia , la Seo y la Biblioteca Valenciana. Otros centros del país (Museo Textil de Tarrasa, Artes decorativas de Madrid, Instituto Valencia de Don Juan de Madrid) también han realizado aportaciones, además de las telas llegdas de Italia y Francia: desde Venecia (Museo Fortuny), Milán (Museo Poldi), Florencia, (Museo del Barguelo) o Paris (Museo Louvre).
'L'Art dels velluters. Sedería de los siglos XV-XVI' tiene su origen en la colaboración entre la Generalitat y la Hispanic Society de Nueva York, propietaria de un buen número de las obras expuestas, que llevaban más de un siglo sin salir de Estados Unidos. La Hispanic dispone, además, de cerca de 2.000 tejidos en su colección, por lo que se ha planteado organizar otra muestra con las telas de origen español e influencia musulmana.
El secretario autonómico de la Conselleria de Cultura, Rafa Miró presento la exposición junto al asesor científico del Consorcio de Museos, Felipe Garín; el conservador de tejidos de la Hispanic, Constancio del Alamo; la directora del Institut Valencià de Conservació i Restauració de Béns Culturals (Ivacor), Carmen Pérez; el gerente de la Fundación Bancaja, que patrocina la muestra, Miguel Angel Utrillas, y las comisarias, Victoria Liceras y María Gertrudis Jaén.
La exposición repasa la historia de la seda y subraya el proceso por el cual Valencia focaliza la producción sederera junto a Génova durante los siglos XV y XVI.
El recorrido se divide en dos partes. Por un lado, la presentación de la producción de la seda durante el siglo XV, la influencia árabe y la adopción de técnicas y tintes. Finalmente, se exponen las piezas más importantes, muchas de ellas de origen religioso, si bien la Hispanic ha aportado auténticas rarezas, como es el caso de una gran cortina de la Hispanic o una casulla prácticamente 'gemela' de otra que se custodia en Segorbe. En las dos se ha hallado texto oculto escrito en valenciano.
Miró comentó que la exposición tiene un «significado simbólico», pues «rinde homenaje a la tradición textil valenciana», que refleja lo que fue y es Valencia.









