Turismo termal. Esta es la nueva apuesta de Valencia para atraer un nuevo sector turístico y que deja un importante impacto económico. La ciudad contará en dos años con la Villa Termal Valencia, un complejo termal de aguas minero medicinales al aire libre. «No hay ningún sitio que lo tenga y nosotros nos lo podemos permitir por el magnífico clima que tenemos», afirmó ayer la alcaldesa, Rita Barberá, en Benimàmet donde dio a conocer gran noticia.
El proyecto se levantará junto a la marina Juan Carlos I en la avenida Eugenia Viñes, «un emplazamiento insuperable rodeado por la playa y con unas vistas magníficas», aseguró Rita Barberá, minutos después de tener el proyecto en sus manos.
Villa Termal lo construirá la empresa Onofre Miguel, la misma que regenta el balneario de la Alameda y que trata a sus pacientes con aguas minero-medicinales. Pero esta actuación será superior porque contará con nueve piscinas. La principal será olímpica, preparada para celebrar competiciones de alto nivel deportivo. Junto a ella, se ubicarán otras cinco todas ellas al aire libre y conectadas entre sí. En el interior de las instalaciones se levantarán otros tres vasos más con zonas de relajación, sauna y solarium.
Todo un ambicioso proyecto de ocio y descanso destinado a un sector turístico de referencia y que genera negocio. Así lo asegura a diario en Karlovy Vary, la segunda ciudad más visitada de la República Checa, conocida como la ciudad balneario por las más de 100 fuentes termales dispersadas por toda la ciudad. Son miles los turistas que viajan anualmente a este enclave para curar enfermedades de obesidad, problemas de vesícula, digestivos o de diabetes.
Las obras de Villa Termal costarán 22 millones de euros y la intención de Barberá es que el nuevo balneario esté listo en menos de dos años. «Esta misma mañana -por ayer- hemos adjudicado la obra de la piscina olímpica y ha sido la empresa Mibor Urbano la que nos ha propuesto construir este balneario de aguas minero-medicinales», comentó la alcaldesa.
La empresa gestionará este proyecto en concesión durante 50 años y deberán pagar un canon de 0,30%. «La firma pagará unos 11.000 euros anuales de media. Durante los primeros años serán unos 5.000 y al final 50.000, pero la media serán unos 11.000 euros y cuando pasen 50 años la obra ya será municipal», afirmó el concejal de Urbanismo, Jorge Bellver.
Parcela ajardinada
El concepto de este proyecto es de una obra lúdica, por eso más de la mitad de la parcela será una zona ajardinada y la piscina olímpica también tendrá uso residencial.
«Es una intervención de gran calado con la que recibiremos numerosos turistas», puntualizó Barberá, quien en junio de 2010 ya anunció en el Foro de LAS PROVINCIAS que Valencia iba a captar al turismo de aguas termales.
En dos años el entorno de la marina Real Juan Carlos I recibirá un revulsivo. El balneario estará en funcionamiento y en las inmediaciones donde se celebra el Gran Premio de Fórmula 1 y donde anualmente atracan numerosos cruceros con miles de cruceristas, clientes potenciales de este sector de ocio y salud.
Este no fue el único proyecto que se adjudicó ayer en el Consejo de Administración de Aumsa. En la reunión se llegó al acuerdo de permutar varias parcelas situadas entre las calles Pavía y Eugenia Viñes, en el grupo de edificios conocido como Paviñes, a cambio de la construcción de 41 viviendas de Protección Pública (VPP) en la nueva zona residencial de Moreras.













