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La Comunitat evita el impacto del tsunami

ANÁLISIS

La Comunitat evita el impacto del tsunami

Las exportaciones valencianas no se han visto afectadas por las crisis de Japón y Libia, pero la réplica llegará a medio plazo

27.03.11 - 00:38 -
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Es todavía pronto para calibrar el impacto que tendrá en la economía valenciana los tristes acontecimientos de Japón y Libia, pero su onda expansiva llegará de una forma u otra.
Algunos expertos consultados apuestan por la mesura, pero otros ya dan por hecho que a medio plazo estos acontecimientos, por muy lejanos que nos queden, pueden afectar a la recuperación económica.
La directora general de Internacionalización de la Conselleria de Industria, Comercio e Innovación, Mar Casanova, señala respecto a Japón que «todavía pronto para saber qué impacto económico van a tener los acontecimientos sufridos en Japón sobre los inversores y sobre el comportamiento de los mercados globales. Japón es la tercera potencia mundial y por tanto su situación puede afectar a todas las economías desarrolladas en un entorno global, incluida la Comunitat Valenciana».
El economista Fernando Giner, sin embargo, avanza que «hechos como los que están ocurriendo en Japón, Libia o Portugal van a elevar el grado de incertidumbre sobre la evolución de la economía y ennegrecen una posible recuperación en España y en la Comunitat Valenciana».
Una cosa está clara: las exportaciones de la Comunitat Valenciana a Japón y Libia son tan exiguas que de momento ningún sector productivo está notando en su actividad la parálisis de aquellos países.
Mar Casanova recuerda que en el caso de Japón, «los sectores con los que más trabajamos son el hábitat en general, especialmente mueble contemporáneo de exterior e interior, iluminación y textil hogar, juguete, puericultura, confección infantil, calzado -especialmente calzado infantil-, plantas ornamentales y agroalimentario, en concreto el vino», sectores todos ellos que en mayor o menor medida mantienen sus pedidos.
En los últimos años se han incorporado servicios a empresas con base tecnológica.
Casanova recuerda que «entre las dificultades que se encuentran nuestras empresas para acceder a este país está el idioma, la cultura empresarial, la distancia geográfica, el alto precio del transporte interior, la carencia de espacio para vender y almacenar» y otros aspectos de logística.
Sin embargo, Japón es un mercado en el que es importante estar presente «por su enorme influencia en el mercado del sureste asiático. Cualquier producto extranjero que consigue introducirse y comercializarse en un mercado complejo como el nipón es reconocido por su calidad en el resto de países asiáticos».
Fernando Giner ve un aspecto 'positivo' si nos abstraemos del drama que está viviendo el pueblo nipón. «Toca reconstruir el norte del país, y según mis cálculos harán falta 80.000 viviendas, mil kilómetros de carreteras y aeropuertos y ahí las constructoras valencianas pueden tener su oportunidad, aunque introducirse de repente en el país no es fácil, ni mucho menos».
Si hablamos de importaciones la cosa cambia. Japón suministra material tecnológico de primer orden y básico para los I-Pads, memorias, polisilicona para los paneles solares y las pantallas de plasma o los ordenadores, y ese material, según Giner «es insustituible».
A medio plazo, este economista valenciano pronostica que el capital japonés que podría venir en auxilio de la economía española no vendrá, porque volverá a su país para acometer la reconstrucción.
Además, a consecuencia de la crisis nuclear, Japón va a aumentar su demanda de petróleo y gas, y aunque se puede suministrar desde Rusia, puede provocar un aumento del precio de los combustibles.
Y como la deuda de la zona está en yenes, se revalorizará y «esta circunstancia puede afectar al comercio», es decir, un encarecimiento de las materias primas y del precio del dinero.
En resumen, Giner aventura que «impacto directo no va a tener, pero indirectamente puede ser muy fuerte para nuestra economía».
La guerra de Libia es un hecho aislado para la economía nacional y valenciana. Importamos 30.000 millones de euros en petróleo y algo de productos químicos, y en relación con el suministro de los países Mediterráneos es importante, pero existen alternativas.
La Comunitat Valenciana importó en 2010 más de 451 millones de euros de combustibles de Libia, que en su mayor parte llegaron a Castellón. Exportó por valor de 50 millones de euros, en su mayor parte, productos cerámicos, vehículos y máquinas y aparatos mecánicos.
Enrique Domínguez, jefe de Estudios de la Cámara de Comercio de Castellón, comenta que la repercusión de la incidencia de los conflictos de Japón y Libia en las exportaciones castellonenses «es mínima».
En el caso de Japón, las exportaciones representan el 0,16% del total de la provincia y las importaciones el 0,72%. Libia tan sólo representa el 0,1% de las exportaciones. En cuanto a importaciones, Domínguez señala que es «diferente porque la cuarta parte de las importaciones de crudo procede de allí, pero en este caso es más fácil buscar alternativas».
Estos porcentajes pueden equipararse a las otras dos provincias valencianas.
Los principales problemas que presenta Libia, como el resto de los países del Norte de Africa se mantienen. Son «la incertidumbre socio-política, el retraso en la recuperación de la inversión y el efecto relativo en las exportaciones».
El sector del calzado, que tiene intereses en Japón, no ha visto anulado ningún pedido, aunque los envíos permanecen en stand by.
A finales de esta semana, Rosana Perán, presidenta de la patronal zapatera autonómica, Avecal, informó que la situación se había normalizado tras contactar con sus clientes nipones. «Se quedaron muy sorprendidos de la reacción de los compradores japoneses, quienes les pidieron que cumplieran con el envío de los pedidos de primavera-verano como tenían previsto», explicó Imanol Martínez, director de marketing de la patronal nacional FICE.
«Probablemente la catástrofe tendrá consecuencias en la economía japonesa, pero por el momento las empresas que trabajan en aquel mercado nos han dicho que están sirviendo los pedidos como si nada hubiera pasado», añadió.
Martínez señaló que ninguna de las 25 firmas que tienen previsto acudir del 20 al 22 de julio a una nueva edición de la misión-exposición Shoe Collections from Spain se han dado de baja.
Japón ocupa el undécimo puesto entre los compradores de calzado español, con 876.729 pares por valor de 25 millones de euros durante el pasado año. El precio medio es de 28,5 euros, frente a los 16,7 de media de exportación.
Todos los sectores consultados, a pesar de que la presencia de las empresas valencianas en los dos países afectados por catástrofes naturales y humanas es bastante inapreciable, desean que la normalidad regrese a esos territorios.
La crisis de Japón y Libia ha pasado de momento por delante de la Comunitat Valenciana, pero las réplicas pueden sentirse a medio o largo plazo a consecuencia de la globalización actual en la que se ha sumido la economía y las relaciones socio-políticas.
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