A las 10.32 horas de ayer, el primer convoy de la línea 2 del TRAM cargado de pasajeros salía de Luceros. A las 11.00 hacía ya su aparición en San Vicente del Raspeig. Fueron 28 minutos en los que autoridades y representantes del tejido empresarial, universitario, comercial y social de Alicante y San Vicente del Raspeig hicieron historia, al ser los primeros en realizar el recorrido entre ambas localidades, que no entrará en funcionamiento, al menos, hasta dentro de tres meses.
Algunos, como la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, y el conseller de Infraestructuras y Transporte, Mario Flores, hicieron el viaje desde Luceros. Para Flores, el de ayer era un día «histórico» y destacó que la nueva línea tranviaria permitirá reducir el uso del vehículo privado entre Alicante y San Vicente en un 22%, lo que supondrá que 3,5 millones de coches dejarían de circular cada año y se dejarán de emitir 300 toneladas de dióxido de carbono.
El conseller comentó que la línea 2 «prevé llegar a transportar a más de diez millones de viajeros al año y que el nuevo recorrido del tranvía posibilitará a los ciudadanos realizar traslados de unos 15 minutos de media hasta el centro de Alicante , desde la zona norte de su área metropolitana».
También a lo largo de su trazado, se han instalado aparcamientos gratuitos que «pueden actuar como estacionamientos disuasorios donde intercambiar coche por tranvía», dijo.
El titular de Infraestructuras y Transporte recordó, por último, que las obras en superficie y el soterramiento han supuesto una inversión que supera los 230 millones.
Por su parte, Castedo resaltó la importancia de la jornada y lanzó un deseo, que la línea 2 esté operativa «antes de Hogueras».
Otros pasajeros se fueron sumando en cada una de las 13 paradas restantes. Entre ellos, multitud de empresarios, miembros de asociaciones de vecinos, de comerciantes y del personal del Hospital General Universitario de Alicante.
Ya en San Vicente, se unieron a la comitiva la alcaldesa de San Vicente, Luisa Pastor, junto con varios ediles de su corporación y representantes de diversas asociaciones y colectivos locales, que lo hicieron en Santa Isabel, y el rector de la Universidad de Alicante, Ignacio Jiménez Raneda, que utilizó para ello la moderna parada situada frente al campus.
Pastor, que señaló que la línea 2 del TRAM marca «una nueva forma de comunicarnos y relacionarnos con Alicante», confió en que el tranvía «no se quede a las puertas de San Vicente» y se prolongue su recorrido hacia la zona norte del municipio.
Para Jiménez Raneda, el TRAM cambiará «patrones de comportamiento» a la hora de viajar a la Universidad, una institución que mueve al día a 30.000 personas, señaló.
Durante todo el recorrido, que pasa por Luceros, Marq, Goteta, Bulevar del Pla, Garbinet, Hospital, Maestro Alonso, Gastón Castelló, Bulevar Norte, Ciudad Jardín, Santa Isabel, Universidad y San Vicente, el paso del convoy cargado despertó la curiosidad de los vecinos, quienes miraban con interés y señalaban con el dedo el tranvía, poco acostumbrados todavía a verlo pasar.
Setos de seguridad en el Pla
Para atender las demandas de algunos de estos vecinos, en concreto, los del Bulevar del Pla, que se quejaron de los problemas de inseguridad que supone el paso del tranvía a escasos metros de una zona de paseo y juegos infantiles, el Consell ha previsto la colocación de setos disuasorios en torno a estos últimos.
Los residentes reclamaron vallas pero esta medida se ha descartado para «no cortar en dos el paseo», según Flores, que añadió que en esta zona «el tranvía circula a apenas 20 kilómetros por hora, por lo que el conductor tiene tiempo para reaccionar ante cualquier imprevisto. Además, avisa de su paso con señales acústicas». Para el conseller, es necesario que los vecinos «se habitúen al paso del TRAM», motivo por el cual estimó que se necesitan entre dos y tres meses más de pruebas.







