Los integrantes de la Banda Sinfónica Municipal protagonizaron ayer su primer acto de protesta por la decisión del Ayuntamiento de Alicante de amortizar cinco plazas vacantes.
No encontraron una mejor forma de quejarse por una situación, a su juicio, «insostenible», que ante su público, una abarrotada sala de conciertos del centro cultural Las Cigarreras, y con su música, que ha quedado afectada por la medida.
Sin armar revuelo, los músicos de la banda manifestaron su malestar mediante la colocación de cinco sillas sólo ocupadas por cuatro clarinetes y un timbal, con carteles en los que podían leerse las siglas DEP, acrónimo de la frase de duelo descanse en paz.
Estas han sido, precisamente, las cinco plazas amortizadas, cuatro clarinetistas y un percusionista sin los cuales, opinan los músicos, «queda perjudicada notoriamente la calidad y categoría artística de esta banda».
Además, rodeaban los brazos de todos ellos brazaletes negros, como símbolo de duelo que repetirán, a partir de ahora, en todas sus actuaciones.
Para aclarar a los asistentes el motivo de tan atípica escenificación, una representante de la banda leyó antes del concierto un extenso manifiesto que reflejaba su rechazo a la amortización de plazas.
En él, explican que actualmente la banda «subsiste con una plantilla bajo mínimos» y que, como cualquier otra agrupación profesional «para mantener o incrementar su calidad artística y categoría profesional necesita disponer de una plantilla mínima estable».
Temen que en años sucesivos proliferen las amortizaciones de plazas en la banda, lo que la llevará a «desaparecer», con el consiguiente perjuicio a la ciudad y la provincia, dado que es la única banda sinfónica municipal existente.
Mientras, comparan, en Valencia, el Ayuntamiento «sufraga los gastos de una banda municipal de 75 profesores, un conservatorio con más de 40 y una orquesta con 100, además de contribuir al sostenimiento del Palau de la Música».
Además, indica la banda, esta forma de actuación «supone la destrucción de los únicos puestos de trabajo en agrupaciones sinfónicas profesionales que existen en nuestra provincia» y se pregunta si «es este el futuro que le ofrecemos a los jóvenes instrumentistas».
Ante una decisión, a su juicio, «injusta», la banda anuncia que estudiará las fórmulas legales para revocar la decisión municipal e invita a todos los alicantinos, las comunidades educativas, las entidades socio-culturales de Alicante y a la Federación de Bandas de Música de la Comunidad Valenciana, a que «se sumen y nos apoyen en la defensa de nuestra cultura musical y en la conservación de los puestos de trabajo de futuros profesionales alicantinos», culminaba el manifiesto que leyeron ayer.







