Extras. El catedrático de la Universidad Politécnica de Valencia José María García Álvarez-Coque, de la Escuela de Ingeniería Agronómica, analiza los efectos del nuevo acuerdo de la UE para liberalizar el comercio europeo con terceros países y aporta claves para afrontar la situación.
1Un menor impacto inicial. Cree Álvarez-Coque que los efectos inmediatos no van a ser dramáticos para las frutas y hortalizas. «Hay aumentos de contingentes en casos como el tomate, es verdad, pero se mantiene el precio de entrada. En cítricos el problema es mayor porque también se baja el precio, pero el impacto es marginal porque ya era bajo el precio, la UE ya estaba muy abierta a la importación desde Marruecos».
2Más daños a medio plazo. Cuando entren en producción las nuevas plantaciones de cítricos de Marruecos «no beneficiarán a la agricultura valenciana, claro»: en menos de una década Rabat duplicará su capacidad de exportación, pasando de 300.000 a más de medio millón de toneladas anuales.
3La competencia interior. A la competencia externa hay que sumar el incremento de la producción en España fuera de la Comunitat. «Por el Guadalquivir y Almería se da una citricultura más competitiva. En Valencia se trabaja de modo más familiar y a tiempo parcial porque hay otras fuentes de recurso, es la ventaja y el inconveniente. Nuestra agricultura es menos flexible».
4Concentración. Sostiene Álvarez-Coque que la Comunitat ha trabajado bien en la investigación de técnicas de producción y variedades «pero las superficies minifundistas no permite aplicar los resultados». Por eso avala la necesidad de que haya más concentración en los terrenos, en la producción y en la comercialización. «Las pequeñas empresas invierten en almacenes o maquinaria que no llegan a amortizar nunca. Hay que acabar con esa situación».
5Flexibilidad en la UE. «En Europa somos muy rigurosos con el eslabón más débil, con el agricultor. En el mejor de los casos el productor se lleva la tercera parte del precio minorista. Permitir que se agrupen los productores para mejorar los precios no distorsiona la competencia». Pero admite Álvarez-Coque que no parece fácil a tenor de las dificultades que sufren los lácteos pese a ser el sector fuerte de la UE.
6Productos no sustituibles. Para luchar contra la deslocalización y pérdida de producción de Valencia propone acudir a productos que denomina no sustituibles: ecológicos, servicio a domicilio. «los que tengan más valor añadido, aunque en algunos casos deberemos crear la necesidad en el consumidor a través de fuertes campañas de educación y concienciación».
7Nuevos hábitos. «No es posible que en Marruecos tomes por 50 céntimos medio litro zumo de naranja y en Valencia la tercera parte nos cueste tres euros» dice, criticando la situación y, a la vez, haciendo ver la necesidad de fomentar el consumo de frutas y hortalizas, que cae año a año irremisiblemente.
8Exportaciones. El nuevo acuerdo con Mercosur es un riesgo, señala «pero es verdad que hay una complementariedad con nosotros. Argentina crece al 8% y ofrece posibilidades para realizar inversiones y para exportar productos. Y yo creo que acabaremos llevando nosotros frutas y hortalizas a Marruecos. Parecerá contradictorio con lo anterior, pero aunque en la calle tomes el zumo muy barato, servido desde el productor local, en el supermercado urbano las hortalizas son más caras que en España. Debemos atender estas clases medias emergentes de otros países con menor desarrollo económico, porque se van a potenciar».
9El Medioambiente. La salvaguarda de la agricultura, va ligada a su papel de conservador del medioambiente. Y eso se cobra. «Hay que potenciar otros usos del suelo que tienen un papel reconocido en Europa y remunerado. La capacidad de los naranjos, de hoja perenne, para luchar contra la contaminación ambiental y el CO2 es clave. Hay que hacerlo ver». Propone también explotar comercialmente la baza de la proximidad a los consumidores «como hace ya algún hipermercado que pone en valor su ecologismo porque no da bolsas de plástico y se abastece -dice- de productos locales para evitar la contaminación del transporte a grandes distancias».
10 Autoconvicción. La explotación del territorio, concluye, tiene futuro en nuestra Comunitat «pero es la sociedad valenciana la primera que debe mentalizarse de ello; no nos viene bien jugar el papel de víctimas». La Política Agraria Común (PAC) subsidia y lleva en bandeja a la agricultura del norte de Europa frente a la nuestra, «pero eso también nos ha hecho ser más competitivos y más fuertes».





