La Fiscalía ha acusado de un delito de omisión del deber de socorro a tres jóvenes chinas que supuestamente abandonaron en la calle a un cliente que murió al sufrir un infarto en un «centro de masajes» que presuntamente funcionaba como un prostíbulo. El Ministerio Público, finalmente, ha archivado el caso respecto a otro de los imputados, un ciudadano español, al considerar que sí intentó pedir ayuda médica para la víctima.
Así, la fiscal solicita una multa de 3.600 euros (10.800 euros en total) para cada una de las procesadas al estimar que no hicieron nada por auxiliar al fallecido.
Los hechos ocurrieron el 18 de octubre de 2009 en un piso del barrio de San Blas, en Alicante, donde presuntamente varias ciudadanas asiáticas ejercían la prostitución al amparo de una casa de masajes. Al poco de llegar al establecimiento, el fallecido se encontró «indispuesto y con claros síntomas de estar sufriendo un ataque al corazón», relata el escrito de acusación. En ese momento, otro cliente, que ha sido exonerado de cualquier responsabilidad, alertó a las tres acusadas y les pidió que llamaran a una ambulancia. Las tres procesadas, en cambio, trasladaron a la víctima al rellano del portal del edificio, donde lo abandonaron a su suerte cuando aún estaba vivo y después desaparecieron, sostiene la Fiscalía.
Fue el otro cliente quien corrió a pedir auxilio a un bar próximo, desde donde llamaron al 112. «Cuando finalmente hicieron acto de presencia los servicios de emergencias, nada pudieron hacer por reanimar» a la víctima, «quien falleció sobre las 20.33 horas de un episodio isquémico cardíaco», explica la calificación fiscal. La causa fundamental de la muerte, según la autopsia, fue una arterioesclerosis coronaria severa.
La Policía Nacional se hizo cargo de la investigación del caso y detuvo a las tres ciudadanas chinas, una de las cuales estaba en situación irregular en España. En sus declaraciones en el juzgado de instrucción, se contradijeron en sus versiones, pero todas negaron dedicarse a la prostitución. Sólo una de ellas admitió que hacía «masajes». De hecho, incluso intentaron recuperar por todos medios los 200 euros que los agentes confiscaron en el registro del local.
Según fuentes cercanas al caso, ante la Policía Nacional las mujeres contaron que la víctima, de unos 50 años, comenzó a sentirse mal nada más llegar a la vivienda , y el otro cliente les comunicó que lo acompañaría al hospital.
Sin embargo, en el juzgado de guardia modificaron su declaración inicial y llegaron a decir que el fallecido se marchó por su propio pie tras efectuar una llamada con su teléfono móvil al sentirse indispuesto.











