John Cobra alcanza tal grado de popularidad que dispone de hasta una entrada en la wikipedia. Sus vídeos en Internet le hicieron tener una pequeña legión de fans. Más tarde, con su lamentable actuación en la gala en la que optaba a representar a España en Eurovisión se convirtió en un rostro reconocible para toda España. Ahora, ya tiene un dato más que añadir a su currículo: una condena por un delito de amenazas en el ámbito familiar, según una sentencia a la que ha tenido acceso LAS PROVINCIAS.
Los hechos sucedieron en enero del pasado año. John Cobra, que en realidad responde al nombre menos agresivo de Mario, inició una discusión con su pareja en una calle de la localidad de Puçol. La Policía, que había sido avisada, acudió de inmediato al lugar y escuchó cómo el acusado, que ya tenía antecedentes penales, le decía a su pareja: «Hija de puta, te tengo que matar». Su novia, con la que todavía mantiene una relación sentimental, le contestó: «Como te pille, te voy a pinchar». Los agentes comprobaron cómo la joven llevaba un cuchillo de cocina en sus manos. También ella ha sido condenada por estos hechos.
200 metros de alejamiento
El juicio se celebró recientemente en un juzgado de Valencia. Los dos acusados aceptaron los hechos y la pena que proponía el Ministerio Fiscal. Así, John Cobra ha sido condenado a un mes de trabajos en beneficio de la comunidad, a un año de privación de tenencia y porte de armas y a mantenerse alejado 200 metros de su pareja durante seis meses. Ella deberá hacer frente a la misma pena. Parece complicado que cumplan este último punto porque, según las fuentes, ambos prosiguen con su relación sentimental.
El reciente paso de John Cobra por los juzgados no estuvo exento de su habitual comportamiento. Así, por ejemplo, una vez terminó la vista lanzó un casco contra el suelo, enfadado supuestamente por la condena que él mismo había aceptado.
La cota más alta de popularidad para Mario llegó en uno de los peores días de Anne Igartiburu en televisión. Impulsado por los votos de un famoso foro, llegó a estar entre los finalistas de Eurovisión. Al terminar su canción -que estaba dedicada a su novia- y tras algunos abucheos, se dirigió al público con gestos obscenos. Se despidió con un «¡comedme la polla!».











