El exministro del Interior, Antoni Asunción, calificó ayer de «represalia estalinista impropia del 2011» la decisión de la ejecutiva federal del PSOE de suspenderle cautelarmente de militancia en relación con sus críticas al proceso de primarias para elegir candidato socialista a la presidencia de la Generalitat.
Asunción, que aseguró no haber recibido comunicación oficial de la resolución de la calle Ferraz, reprochó las decisiones que Blanquerías ha ido adoptando una vez finalizado ese proceso previo a las primarias, en el que el denunció «pucherazo» después de que se le hubieran anulado más de 200 avales y se le hubiera cerrado la puerta a formalizar su candidatura. El también exalcalde de Manises y expresidente de la Diputación de Valencia subrayó que la dirección del partido en la Comunitat «ha despedido a tres funcionarios del partido porque me apoyaban». Después, «disolvió cuatro ejecutivas locales del PSPV», que eran justamente «las que me prestaron desde el principio su apoyo en todo este proceso». «Y ahora me mandan a mi a casa. Eso sólo se puede llamar represión estalinista impropia del 2011», proclamó.
Asunción aseguró estar dispuesto a seguir trabajando «para democratizar el funcionamiento de este (el PSOE) y de todos los partidos políticos», y para hacer ver a la dirección «que ellos administran el partido, pero que no son sus propietarios ni pueden imponer porque sí sus criterios».
El exministro recordó, tal y como ya desveló ayer su entorno, que el juzgado de primera instancia número 11 de Valencia ha admitido a trámite la demanda por vía civil presentada contra el PSOE después de que se le negara la identificación de las personas que le habían firmado los avales que Blanquerías terminó anulando en el proceso de primarias. «La gente joven tiene que darse cuenta de que puede protestar y puede acudir al juzgado si considera que sus derechos fundamentales son vulnerados. Y eso lo puede hacer también si es un partido político el que vulnera esos derechos», remachó.
La fecha de admisión a trámite de la citada demanda (30 de noviembre) y los 20 días hábiles de plazo dados por el juzgado a la parte demandada -el PSPV-PSOE- para que contesten a la misma, vienen a hacer coincidir la notificación de la misma a Blanquerías con el inicio en Ferraz del proceso de expulsión del exministro. Pese a todo, Asunción pretende seguir adelante con una denuncia para la que tiene previsto solicitar que se llame a declarar a algunos de los más destacados miembros de las direcciones del PSPV y del PSOE. Tal y como avanzó ayer este diario, entre los citados se encontraría el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, pero también las responsables de los comités de derechos y garantías del PSPV (Carmen Ninet) y del PSOE (Carmen Hermosín). El primero fue el encargado de validar los avales presentados por los candidatos en el proceso de primarias, y por lo tanto, el que anuló las más de 200 firmas que dejaron a Asunción fuera del proceso. El segundo avaló la decisión del primero y eludió el requerimiento de Asunción para que le identificaran a los firmantes de esos avales inválidos. El entorno del ex ministro del Interior no descarta citar a declarar también al propio líder del PSPV, Jorge Alarte.
Deslegitimación
El elevado tono de las críticas del exministro Asunción al proceso de primarias, y en especial su decisión de denunciar al partido ante la justicia ordinaria -con lo que ello supone de deslegitimación de las propias garantías que ofrece el partido- situaron al que fuera uno de los principales referentes del socialismo valenciano en los años 80 más fuera que dentro de un partido en el que ha militado más de 30 años.
Aunque en la cuarta planta de Blanquerías la decisión de Ferraz fue recibida con entusiasmo, otros cargos socialistas subrayaron que Alarte se equivocará si cree que con Asunción fuera del partido, los resultados del 22-M ya no pueden poner en peligro su liderazgo.
El secretario general del PPCV, Antonio Clemente, lamentó ayer que Jorge Alarte haga de la formación socialista «un partido antidemocrático», y criticó que «silencie a quien exija transparencia».
«Las purgas internas de Alarte están convirtiendo al PSPV en un partido residual», opinó Clemente, quien aseguró que el líder socialista impone «el miedo en su partido para conseguir la sumisión».









