
Que las bandas de delincuentes se especializan cada vez más es determinados delitos es algo de sobra conocido, pero sorprende que un grupo se dedique a robar solo perros en chalés de la provincia de Valencia. En los últimos cuatro meses, 30 canes al menos fueron sustraídos en diversas poblaciones de varias comarcas valencianas.
La Guardia Civil sospecha que una banda organizada se encuentra detrás de estos robos. Uno de los últimos hurtos denunciados tuvo lugar en l'Olleria el día de Año Nuevo. «Creemos que robaron nuestro cachorro para hacer un regalo de Reyes o para venderlo», asevera Maribel. Cuatro días después de haber perdido a su perro, la mujer no tiene dudas de las intenciones de los ladrones. Y no se trata del único caso en los últimos meses.
En su chalé, Maribel había recibido el año nuevo, y en la hora del descanso vespertino, «entre las cuatro y las cinco de la tarde», el perro desapareció. Esta vecina de l'Olleria, que denunció los hechos en el cuartel de la Guardia Civil de Canals, considera que el animal no huyó al estar las puertas cerradas y ser muy pequeño. «Incluso cuando estaban abiertas era reacio a salir», explica.
La mujer pide a quien tenga cualquier información sobre su perro que llame a los teléfonos 652 11 57 60 o 609 21 23 76 o contacte con ella por correo electrónico en la dirección sofia43xk@hotmail.com. Además, promete una recompensa a quien le ayude a recuperar al cachorro de retriever.
Un vecino de Benigànim también explicó que le robaron dos ejemplares de canes en una finca en la que, además, tenía objetos de gran valor como unas sillas de montar a caballo. «Se llevaron los perros y las sillas no las tocaron», destacó, lo cual refuerza la teoría de que los ladrones tenían un único objetivo.
Además, en varias localidades de la Ribera también se han producido una veintena de robos de canes en los últimos meses. Uno de los afectados fue el alcalde de la Pobla Llarga y delegado del Consell, Rafael Soler, a quien le robaron en dos ocasiones un total de siete podencos valorados en unos 10.000 euros. El inicio de la temporada de caza es uno de los períodos en los que se cometen estos hurtos de perros con mayor asiduidad. El objetivo no es otro que vender los animales con mayor facilidad.
Una vez robados, los perros son trasladados a centenares de kilómetros de distancia, normalmente a otras provincias, para dificultar su identificación por parte de sus propietarios.
Además de los canes sustraídos en la Pobla Llarga, también ha habido robos en los últimos meses en Alcàntera, Càrcer, l'Ènova, Rafelguaraf, y fuera de la comarca de la Ribera, en la Llosa de Ranes.
Y es que aunque todos estos perros tenían el correspondiente chip, a algunos de ellos «incluso se lo quitan para no tener problemas», asegura uno de los afectados. «Parece que sea un grupo organizado que sabe lo que busca, es como quien va a robar cobre y se especializa en ello», añade el vecino.










