No hay mejor forma de dar la bienvenida al nuevo año que corriendo en calzoncillos, o por lo menos así lo hacen algunos vecinos de La Font de la Figuera, que no tienen miedo a las bajas temperaturas que hay en esta localidad por estas fechas, en la pasada edición rondaban los 2 grados negativos.
A las doce y diez de la madrugada ya del sábado 1 de enero, cientos de personas se darán cita en la plaza principal de la localidad para dar inicio a esta peculiar prueba atlética. Esta competición se remonta a 36 años atrás, la idea surgió del ingenio de dos jóvenes de trece años que decidieron hacer una carrera en calzoncillos tras celebrar la entrada de año con sus respectivas familias.
Como pueblo tradicional que es La Font de la Figuera, de una simple ocurrencia se ha pasado a una auténtica realidad donde, año tras año, multitud de vecinos se despojan de sus ropas para lucir palmito por las calles de la localidad.
Todo comienza al término de la cena de fin de año, tras sonar las doce campanadas y comerse las uvas de rigor, los más aventureros cambian el traje de gala por una indumentaria más cómoda y atrevida. Ropa interior de color rojo, calcetines y zapatillas, no hace falta nada más, tan solo ganas de pasarlo bien, una dosis de valentía y un anticongelante especial para afrontar el frío navideño.
La carrera se desarrolla íntegramente en la plaza del ayuntamiento y tras sonar el pistoletazo de salida la diversión y la competición están aseguradas.
Los corredores se dejan ver por la concurridísima plaza acompañados del clamor de los cientos de curiosos que acuden a animarlos en una noche muy fría.
En la segunda vuelta los participantes recuperan fuerzas en el puesto de avituallamiento habitual, allí los vecinos más generosos, ofrecen, a los osados participantes, dulces navideños , cava valenciano para entrar en calor.
Cualquier persona puede participar en la carrera, no hay ninguna norma que impida que quien así lo desee pueda unirse a la fiesta. Incluso hace unos años, por primera vez, dos participantes femeninas se unieron a la carrera y su participación fue tan aplaudida que se espera una pronta incorporación de la mujer a este evento.
También un número creciente de niños acompañan a sus padres en esta noche especial, donde el color rojo de la ropa interior se convierte en el gran protagonista de la velada.
Existen muchas formas de acabar el año, los más supersticiosos brindan con un anillo en la copa y los hay quien come las uvas a la pata coja. En La Font de la Figuera no se han quedado atrás, cuanto menos en originalidad, y así la peculiar carrera recibe año tras año a más curiosos que se unen a la competición.
Nada tendría de especial este evento si se celebrara en el mes de julio, pero lo cierto es que además de divertido es un acto heroico, dadas las bajas temperaturas que marcan los termómetros.
En esta competición deportiva lo de menos es saber quien es el vencedor, aquí lo más importante es competir y tener ganas de pasarlo bien. No hace falta nada más que una cómoda ropa interior, a poder ser ceñida, para evitar corrientes de aire, unas buenas zapatillas y a correr.
Los participantes recibirán un detalle de la organización como recuerdo de su participación en esta carrera, que antes del inicio de la misma verá como se disparan unos fuegos de artificio.
Todas las personas que participan, al año siguiente suelen repetir porque viven una experiencia divertida y muy diferente de recibir el año nuevo. «Estamos orgullosos de participar en esta carrera, nos dicen atrevidos porque hace mucho frío pero lo pasamos bastante bien», señala un participante. Y es que no hay nada mejor que recibir en año nuevo haciendo deporte y además de una manera tan peculiar.









