Ha sobrevivido a un atropello, a una trombosis y, ayer, a una explosión de gas. «Se puede decir que he nacido tres veces», bromeó Francisco Añó, de 67 años, minutos después de salir prácticamente ileso de un siniestro que le sorprendió en un momento delicado: desnudo en plena ducha.
Al parecer, el estallido estuvo precedido por un escape de gas en su bombona de butano, situada en la galería de una vivienda de la calle Ángel de Villena, en Valencia. Por un mal funcionamiento del enganche que une la bombona y la goma de conducción, comenzó a manar gas durante toda la noche y se acumuló en la casa, donde el hombre reside alquilado.
Cuando Francisco se levantó no detectó el olor a gas por una sencilla razón: «Estoy resfriado y tengo una terrible congestión nasal», lamentó. Con el olfato anulado, el olor característico del gas le pasó completamente inadvertido.
Al activar el agua caliente de la ducha, la llama del calentador entró en contacto con el gas en suspensión. Y a partir de ahí, el desastre. «Mi casa estalló en plena ducha», describió la víctima. El cuarto de baño donde se hallaba el hombre linda pared con pared con la galería. «Fue una explosión terrible. Pensaba que habían puesto una bomba en la finca. La pared se rompió. Parte del techo se me vino encima y no me mató de milagro».
Descalzo, desconcertado, desnudo y herido, Francisco caminó como pudo entre cascotes. Se cortó en los pies con los cristales que habían estallado en el salón. Cubierto con una toalla y un batín, salió al exterior y vio desperdigados o rotos sus discos de Camarón y Paco de Lucía. La casa estaba hecha añicos, pero él, vivo. Al poco tiempo recibió el auxilio de la policía y los bomberos.


















