Con el objetivo de homenajear a las víctimas de la epidemia de fiebre amarilla que asoló Elche en 1811, de la que el próximo año se cumple su segundo centenario, la Fundación Doctor Soler y el congreso FacoElche han querido aportar a la ciudad una escultura conmemorativa permanente.
El monumento, que se inaugurará el primer viernes del mes de febrero, coincidiendo con la celebración del congreso Faco, recordará al colectivo de los médicos que vinieron desde diferentes puntos de la comunidad para asistir a los ilicitanos y que también murieron a causa de la fiebre.
El diseño de la escultura, «muy acorde con la estética local» según señaló Fernando Soler, se basa en un paralelepípedo abierto, «con un lazo en memoria de la vida y el devenir del azar», explicó. La ilicitana María Jesús Soler, licenciada en Bellas Artes, ha sido la encargada de llevar a cabo la pieza, que se ubicará en el parque al que da nombre otro importante médico, Julio María Pérez Orozco, frente al Huerto del Cura.







