Lo importante no es el fin del camino, sino el camino. El que viaja demasiado aprisa se pierde la esencia del viaje». A quien dijo esta frase le disgustaría la posibilidad de viajar de Madrid a Valencia en 95 minutos, o el hecho de que la Puerta de Alcalá y la Puerta de la Mar, las Torres de Serranos y las Torres Kio, la huerta y la meseta estén más cerca que nunca. 391 kilómetros en sólo 95 minutos. Y es que «lo bueno si breve.».










