
¿Ganaría las elecciones autonómicas Jorge Alarte con un tono de piel más oscuro y mirada de estadista? Está claro que quien más y quien menos ha utilizado el photoshop para quitarse algun arruguilla o retocar esa nariz demasiado prominente -y en los carteles electorales es cada vez más frecuente-, pero hacerlo tan obvio que termine notándose puede resultar contraproducente.
En Blanquerías discrepan de esta última reflexión, y es posible que respondan de forma positiva a la pregunta inicial. La imagen del secretario general de los socialistas valencianos que ilustra los folletos informativos editados por el PSPV con motivo de la llegada del AVE, y que ayer comenzaron a repartirse en prensa recuerda hasta el punto de poder decir sin exagerar que es prácticamente calcada al retrato del presidente de Estados Unidos, Barack Obama que apareció en la portada de la revista Time correspondiente al mes de enero de 2009, y en el que se le proclamó como 'hombre del año 2008' tras haberse alzado con la victoria en las presidenciales de ese año.
Las dos figuras presentan indiscutibles parecidos. El mismo gesto, la misma mirada buscando el horizonte, parecida mueca de optimismo y prácticamente idéntico corte. Es cierto que la del líder de los socialistas valencianos no incorpora la composición colorista del retrato del presidente norteamericano, pero a cambio el secretario general de los socialistas valencianos ha visto sensiblemente ensombrecido su tono de piel -los que siguen habitualmente al ex alcalde de Alaquàs saben que es más bien blanquito-. E incluso podría pensarse que o bien Alarte se ha sometido a una dieta que le ha permitido adelgazar el rostro de forma llamativa, o el programa de photoshop ha hecho maravillas. Porque el de la imagen recuerda al más estilizado del presidente norteamericano.
Quizá la cuarta planta de Blanquerías trata de importar el «Yes, we can», el eslogan que hizo famoso Obama en las elecciones que le dieron la presidencia norteamericana hace ya dos años. Una idea que se convirtió primero en canción y después en grito de guerra para los demócratas, que enganchó a las masas y que abrió la puerta de la Casa Blanca al primer presidente de color de los Estados Unidos. Obama es ya un símbolo que representa el espíritu de cambio, incluso de progresismo en un país tan conservador como el norteamericano. Su imagen, dicen los entendidos, desprende frescura. O al menos la desprendía hasta el revolcón de las legislativas de hace unas semanas.
Algún dirigente socialista se apresuró ayer a hacer alguna broma con la imagen que aparece en los folletos -y que parece ligeramente distinta de la que figura en las traseras de los autobuses de la EMT-. Quizá Alarte no sea Obama, pero el 'Yes, we can' es un buen mensaje, se dijo. Eso, o que alguno de los estrategas del líder de los socialistas valencianos ha decidido que la mejor forma de acabar con la falta de popularidad del líder del PSPV puede ser asociándolo a personajes más conocidos. Sean de donde sean.








