Sólo quienes lo han sufrido saben la intensidad del dolor que causa. El herpes zóster, conocido como culebrilla, es una neuropatología que se presenta por la reactivación del virus de la varicela. Se caracteriza por la aparición de ampollas dolorosas a lo largo del cuerpo y puede traer consigo indescriptibles neuralgias. Una vacuna puede detener esta amenaza para la salud que sólo en la Comunitat afecta a 20.000 ciudadanos al año.
Convencidos de la necesidad de dar con un remedio, no sólo aplicable en el territorio valenciano, la unidad de vacunas del Centro Superior de Investigación en Salud Pública (CSISP) se ha puesto manos a la obra y ha iniciado en Valencia un ensayo para dar con una vacuna. «Existe una en Estados Unidos, pero no se comercializa en Europa, además su planteamiento es distinto», explica Javier Díez, responsable de la unidad del CSISP.
El ensayo «será clave para el CSISP». Volverá a convertir a este grupo de investigadores en referencia mundial, ya lo hicieron con sus estudios sobre la administración de la vacuna de la gripe A, pero en esta ocasión será con un especial «marchamo de calidad».
Y es que para el trabajo contarán con más de un millar de personas a quienes se ha ofrecido la posibilidad de participar en el estudio. La cifra confiere trascendencia al trabajo. Habitualmente los estudios no disponen de tantas muestras. La captación ha comenzado. «A toda la población con más de 50 años se está enviando una carta. A la semana siguiente se les cita. Observamos que el apoyo de la población es extraordinario», apunta Díez.
No es esta la única prueba que demuestra la trascendencia del trabajo. «Se ha formado un equipo de ocho investigadores exclusivo para el estudio», señala su responsable. Para eso se requiere financiación y en los tiempos que corren... Pese a todo, los investigadores valencianos han conseguido que el «promotor haya adelantado el dinero», algo difícil de conseguir, pero «el laboratorio ha visto que va a ser bueno».
El herpes zóster «no mata, pero es muy doloroso. La neuralgia postherpética puede durar de tres meses a un año», circunstancia que reduce la calidad de vida de quien la sufre, habitualmente mayores de 50 años. Además tiene consecuencias sociales, dadas las bajas laborales que puede ocasionar.
Virus de la varicela
Las personas susceptibles de sufrir esta dolencia son quienes a lo largo de su vida han contraído varicela. Ambas patologías comparten el origen. «Tras padecer varicela el virus queda latente en los ganglios sensitivos», explica Díez. El paso de los años debilita el sistema inmunológico y aumenta la vulnerabilidad a la reactivación del virus, que puede abandonar su estado latente para cobrar vida convertido en herpes.
Para prevenir la varicela sí que hay una vacuna. Este hecho conduce a pensar que las futuras generaciones ya no correrán el riesgo de sufrir herpes zóster porque no habrán padecido varicela. Pero no es así. «El fármaco contra la varicela no está incluido en el calendario vacunal de los niños», explica Javier Díez al tiempo que lamenta que así sea.









