Hace años que el lema 'Todo por la Patria' ya no presidía el cuartel de Nazaret -puesto que las letras fueron retiradas de la fachada- pero el edificio en ruinas llevaba catorce años cerrado y fuera de servicio. Ahora el edificio, al que se le detectó aluminosis, va a pasar a mejor vida, puesto que ayer comenzaron los derribos de la fachada y habitáculos del recinto que ocupa 650 metros cuadrados entre la calle Castell de Pop, Francisco Falcons y Bernabé García.
Los problemas de desprendimientos, basuras y ocupación ilegal de la instalación padecidos por los vecinos de Nazaret durante catorce años se terminarán ahora en sólo unos días. Lo que dure la operación de derribo. Esta previsto que esta semana se retiren los escombros y sólo quede de la historia del cuartel el solar, que se vallará a la espera de un proyecto de futuro.
«Hace tiempo que se detectó que el cuartel tenía aluminosis, las humedades y caída de cascotes a la calle era continua y, como ha sido ocupado por indigentes en varias ocasiones, aquello era un nido de porquería. Llevamos mucho tiempo pidiendo que se derribara el cuartel y ahora por fin se ha conseguido», explica José Antonio Barba, presidente de la asociación de vecinos Nazaret Unido.
También se alegraban del derribo los representantes de la asociación de vecinos Nazaret, entidad que preside Ramón Arqués. «Llevamos muchos años peleando y ahora, después de enviar muchos escritos a la empresa que gestiona las instalaciones del Ministerio de Interior, nos han hecho caso», detalla Ramón Arqués. Según Arqués, no tenía sentido que el edificio estuviera muchos años sin uso, cerrado y «representando un peligro para la integridad de los vecinos».
La última ocupación ilegal se produjo antes del verano y, tal como describe José Antonio Barba, «se habían refugiado personas sin recursos que habían llenado todo de chatarra. Dentro del cuartel se dedicaban a desmontar aparatos eléctricos y todo lo que les sirviera para sacar cobre o hierro. Además, estaba lleno de colchones y utilizaban dos habitaciones como cuarto de baño improvisado». De hecho, en los trabajos previos se han llenado dos contenedores con colchones, puertas, ventanas y basura.
Planes de futuro
Aunque con la demolición del edificio estos inconvenientes tendrán fecha de caducidad, la realidad es que los vecinos de Nazaret tienen cierta incertidumbre sobre el futuro que aguarda a este espacio.
«Lo que queremos es que hagan algo, que no nos lo dejen como un solar», apunta Concha Montañana, hornera de Nazaret. «Tenemos miedo de que nos traigan algún proyecto que no interese al barrio, como centros de metadona o cosas así. Necesitamos una residencia para mayores», según Vicky López y Tina Garrido, vecinas de Nazaret.
De igual modo se expresan Juan Carlos y Víctor Rozalén, con un estanco justo enfrente del cuartel. «En Nazaret hay más de 8.000 vecinos y nos hace falta una residencia para mayores y un retén de policía. Esto dinamizaría el barrio».
En Nazaret ayer no se hablaba de otra cosa en los comercios. «Sabíamos que venían a tirarnos el cuartel y estamos contentos, pero nos queda la duda de ver qué harán. Todos los que vienen a comprar a la carnicería quieren una residencia», añade María Ángeles Jiménez.
Las entidades vecinales, haciéndose eco de las peticiones de los residentes, piden una residencia de ancianos, «puesto que tenemos más de 1.000 jubilados en el barrio», indican. Pero el proyecto está por definir. Desde la Gerencia de Infraestructuras y Equipamiento de la Seguridad del Estado (Giese) -organismo dependiente del Ministerio de Interior- llevan desde 2006 dirigiendo escritos al Ayuntamiento para pedir un cambio de uso del suelo, para subastar el solar y construir viviendas, según afirman. Pero, hasta fecha de hoy, el suelo está grafiado «no como servicio público genérico, sino de sistema general de defensa y fuerza de seguridad. Ahora la revisión del plan general está en fase estructural, no en la pormenorizada, por lo tanto, tendrán que esperar a fases posteriores para realizar la petición que será o no aceptada», explican desde Urbanismo.
Las entidades vecinales quieren que el Ayuntamiento mantenga el uso público del suelo para hacer la residencia de ancianos.


















