Las universidades valencianas que han conseguido el campus de excelencia internacional admitieron ayer que la decisión del Ministerio de Educación les ha dejado un sabor agridulce. Los máximos representantes de la Universitat de València y la Politécnica, los rectores Esteban Morcillo y Juan Juliá, mostraron su «satisfacción» por el reconocimiento, que llega tarde, aunque también lamentaron la reducción de la dotación presupuestaria para este año y la escasa presencia de las universidades valencianas entre los beneficiarios.
Además, hicieron hincapié en la necesidad de reflexionar sobre por qué las instituciones catalanas han conseguido el mayor número de calificaciones. Entre las dos convocatorias (2009 y 2010) suman seis distinciones de trece posibles.
En la primera, en la que el proyecto valenciano se quedó sin reconocimiento, sí lo consiguieron los presentados por la Universitat de Barcelona y la Politécnica de Cataluña y el desarrollado por la Autónoma. En aquella ocasión las otras tres distinciones fueron para centro madrileños.
El patrón no ha sido muy distinto en la resolución de la actual convocatoria, adelantada ayer por LAS PROVINCIAS, pues las universidades de la comunidad vecina se llevan cuatro de los ocho reconocimientos. Se trata de las candidaturas 'Campus Energía UPC' (Politécnica de Cataluña), 'Campus de Excelencia del Valle del Ebro' (participado por la Universidad de Lleida), 'Campus Icaria Internacional' (Pompeu Fabra y Universitat Oberta) y 'Health Universitat' (Universidad de Barcelona junto al CSIC y los hospitales Clínico y Bellvitge).
El Programa Campus de Excelencia Internacional busca modernizar las universidades españolas, promoviendo la colaboración entre instituciones para crear «ecosistemas de conocimiento que favorezcan el empleo, la cohesión territorial y el desarrollo económico», según el comunicado del Ministerio. Con otras palabras, las universidades ven en las resoluciones vías extraordinarias de financiación en una época especialmente complicada en la materia, a la vez que les permite atraer proyectos de ámbito internacional hacia sus campus. Es decir, se genera riqueza, conocimientos y fondos.
El proyecto VLC/Campus Valencia está coordinado por la Universitat, aunque forman parte de él la Politécnica y la delegación valenciana del CSIC. De hecho, los tres responsables de las instituciones fueron los que protagonizaron las reacciones. En la rueda de prensa se insistió en que las instituciones valencianas merecen más reconocimiento y se anunció una jornada de reflexión entre los rectores de la Comunitat para tomar ideas del modelo catalán, teniendo en cuenta que casi todas sus universidades tienen el sello de excelencia internacional, algunas por duplicado.
«Las universidades valencianas merecen un reconocimiento más allá del que hemos recibido», en palabras de Morcillo. Juliá, por su parte, dijo que el sistema valenciano se sitúa «entre los tres mejores del país». Incluso tendieron la mano para futuras convocatorias al resto de universidades que se han quedado en el camino, como la de Alicante, la Miguel Hernández, la Jaume I de Castellón o la Católica.
También lamentaron el retraso en la llegada del reconocimiento tras el primer intento fallido, situación que Julià comparó con la puesta en marcha del AVE.
Preguntado por cómo interpretan la preponderancia catalana, Juliá apostó por «sacar lecciones y aprender de sus universidades y de la geografía política, que es la que es». «No pienso que las que han duplicado la distinción es porque el secretario de universidades es catalán o el director general es de Madrid, sino porque las universidades son buenas», dijo el rector de la UPV. «No quiero más que las catalanas, pero tampoco menos», sentenció.
Morcillo destacó además que las cuantías que recibirán los centros distinguidos son menores que las del año pasado, y que en su proyecto se solicitaba más inversión. De hecho, se transferirán 5,3 millones, mientras que en las distinciones de 2009 se llegaba hasta 21, al tener el fondo global una dotación mayor.









