44 comparsas salieron ayer por las calles de Valencia para poner color, historia y música al centro de la ciudad. Los drásticos recortes económicos del Ayuntamiento (la subvención para esta fiesta ha pasado de 50.000 a 12.000 euros) ni la lluvia que cayó por la tarde no deslucieron ayer una ya tradicional ceremonia que tiene tanto tirón dentro como fuera de las vallas que acotaban el desfile.
Desde las cinco de la tarde los comparsas de la ciudad, que tienen en el 9 d'Octubre su día grande, comenzaron a desfilar sin pensar en lo que cada uno de ellos debía aportar a la fiesta.
El debate existe dentro de las vallas. Fuera, la gente casi ni lo notó. La misma gente, muchos de los trajes del año anterior y algunas novedades. Evidentemente quien contempla esta fiesta desde las aceras no sabe realmente quien ha pagado a esa banda de cincuenta componentes que llegan desde todos los puntos de la Comunitat.
Este año, las bandas han tocado pero no por los 50.000 del ala que puso el Ayuntamiento en 2009 sino porque cada uno de los componentes de las comparsas ha tenido que rascarse el bolsillo para que su día grande no lo sea menos, para mantener una fiesta relativamente joven pero que desean que se perpetúe: «Nos hemos quedado secos», sentenciaba Emilio Pascual minutos antes de salir con los Cruzados del Marítimo a impresionar a los mayores y a dejar atónitos a los niños que mordían los hierros de las vallas sin perder un detalle.
Pascual y las otras decenas de comparsas no han hecho cuentas todavía pero barruntan que su día grande les saldrá por un pico. «Más o menos unos 3.600 euros nos cuesta toda la fiesta de hoy. Sobre todo lo hemos notado con las bandas. Llevamos dos a 1.200 euros cada una de ellas», dice blandiendo su bélico estandarte.
«El año que viene no sabemos lo que pasará pero si de mi depende seguiremos. Ahora que esto ha arrancado no es el momento de dejarlo», decía Pascual que lidera a más de cincuenta amigos.
La primera comparsa que salió ayer fue la del Mío Cid. De Valencia, como las demás. Henchidos de gozo, viviendo su fiesta. El cabo de escuadra es Juanjo García: «Estamos todo el año pagando cuotas y reuniéndonos para llegar a hoy (por ayer). Nosotros vamos a seguir porque esta fiesta ya no se puede parar», decía segundos antes de recibir los primeros aplausos a su demostración de gallardía liderando a sus colegas.
Pero el 9 d'Octubre tiene más fiesta que la parada de Moros y Cristianos. Desde las cuatro de la tarde se celebró en la Plaza de la Virgen la VIII edición de Festival de Música, Balls i Cançons Valencianes. Durante todo el día de ayer en la Feria se desarrolló el encuentro de Escoles Valencianes. Según la organización más de diez mil personas se unieron para reivindicar de forma festiva el uso del valenciano.
La fiesta comenzó el viernes por la noche con los castillos de fuegos artificiales a cargo de A. M. Pirotecnia de Portugal y el de Ricardo Caballer. Desde fuentes municipales se hablaba de menos público que en años anteriores y lo achacaban a que la gente se había marchado de puente.










