De boca de los rectores de las cinco universidades públicas valencianas ayer sólo se escuchaban parabienes y felicitaciones por la «gran alianza» recién constituida. La firma con el Gobierno valenciano del nuevo plan plurianual de financiación (PPF) 2010-2017 acaba por fin con la incertidumbre en la que han tenido que vivir a causa del inestable soporte económico que les proporcionaban las sucesivas prórrogas del anterior plan.
Han sido siete años de «tapar agujeros» porque en 2003 terminó la vigencia del anterior PPF -aprobado en 1999-. A partir de ese momento, el plan acumuló dos prórrogas -en 2004 y 2005- que prolongaron su vida hasta el 31 de diciembre de 2007. En 2008, 2009 y 2010, las universidades tuvieron que elaborar sus presupuestos sin que se hubiera consensuado un nuevo PPF. Los de 2011, sin embargo, ya tendrán otro color teñido por la estabilidad económica que dan los 800 millones de euros que recibirán anualmente -siete mil millones de aquí a 2017-
Llegar al día de la rúbrica -plasmada ayer por los cinco rectores y los consellers de Educación y Economía durante el acto de apertura de curso de la Universidad de Alicante- ha costado lo suyo, aunque el consenso y la satisfacción que reina ahora entre todas las partes deja en flor de un día los desencuentros que se vivieron en tiempos no muy lejanos a causa del retraso.
El sindicato FETE UGT-PV, por su parte, reclamó que esa estabilidad económica que el Consell ha dado a las universidades con el PPF se traslade al resto de niveles educativos. «Si se quiere un sistema universitario valenciano fuerte es preciso que los niveles que hacen progresar al alumnado hasta la enseñanza superior estén perfectamente financiados para evitar el escandaloso actual fracaso escolar situado en el 40%», señalaron.









