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La huelga fracasa en la Comunitat pese a la coacción de los piquetes

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La huelga fracasa en la Comunitat pese a la coacción de los piquetes

El paro pasa de largo en educación, sanidad y comercio y el transporte cumple al 100% los servicios mínimos

30.09.10 - 00:34 -
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Un río de gente recorrió anoche el centro de la ciudad de Valencia. /Damián Torres
La huelga general celebrada ayer por las grandes organizaciones sindicales en España contra la reforma laboral ha cruzado de puntillas por la Comunitat Valenciana, a pesar de que los piquetes se emplearon a fondo, e incluso con dureza, para modificar la jornada, en especial en los polígonos industriales, mercados de abastos, puertos y grandes ciudades.
El paro prácticamente no alteró la vida en las principales poblaciones valencianas y menos todavía en las localidades de las comarcas del interior. Los comercios abrieron sus puertas, los bares sirvieron bebidas y tapas y comidas los restaurantes (incluso a piquetes informativos), los bancos y cajas de ahorro atendieron a sus clientes mientras trenes, metro y autobuses cumplían al 100% los servicios mínimos previamente establecidos.
Si bien es cierto que hubo menor circulación de coches en Valencia (se redujo en torno a un 10% la entrada de vehículos en la capital) que un día normal, no lo es menos que bares y cafeterías del centro de la ciudad se llenaron, como cada jornada, de miles de oficinistas y dependientes de los cientos de establecimientos radicados en el centro de Valencia.
Seguimiento
El baile de cifras
En todas las movilizaciones sindicales que comportan un paro se produce un baile de cifras sobre el seguimiento. Y así fue ayer.
Mientras CC OO, UGT e Intersindical Valenciana, los organizadores, aseguraban que la jornada era «un éxito», con un seguimiento a lo largo de la Comunitat de un 78% de los trabajadores, los datos facilitados por la Generalitat y las organizaciones empresariales distaban casi como de la noche al día.
El que no se equivocó en ninguno fue el delegado del Gobierno en la Comunitat. Al igual que el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, Ricardo Peralta no facilitó cifra alguna de participación y se limitó a decir que la incidencia de la huelga había sido «escasa» y que los servicios mínimos en transporte y sanidad, que estaban pactados, se habían cumplido en su totalidad.
Empresarios, Generalitat y sindicatos sólo coincidieron en un punto: el paro fue total en la factoría Ford de Almussafes y en la refinería de BP en Castellón, aunque se cumplieron los servicios mínimos. La incidencia llegó a un 60% en la empresa Alcoa, en Alicante.
Por lo demás, las concordancias fueron nulas. Los sindicatos anunciaban un paro de un 66% en la sanidad y el conseller de Gobernación, Serafín Castellano, lo dejó en un 4,22%, un 9,05% en educación y en la función pública fue de un 8,01%. La Federación Valenciana de Municipios y Provincias tasó en un 5% el seguimiento, y un 8,04% en el Ayuntamiento de Valencia.
En la educación concertada y privada, según la Federación Independiente de Sindicatos de Enseñanza, la incidencia de la movilización resultó ser de un 0,3%.
En el comercio, el paro lo estimaron los empresarios entre un 2% y un 4%. La incidencia en las grandes superficies en Valencia resultó casi nula.
Mientras en la industria afirmaban las organizaciones convocantes que la huelga alcanzaba un 90% y que había polígonos industriales como el de Albuixech, Fuente del Jarro en Paterna, el de Sagunto o el Juan Carlos I en Almussafes con una actividad propia de un domingo, las confederaciones empresariales lo situaban en un 20%. Diferencia notable de 70 puntos entre la apreciación de unos y otros, y aunque es cierto que numerosas empresas cerraron, hubo otras muchas, por ejemplo en Fuente del Jarro, en las que se estuvo trabajando con las puertas cerradas y con normalidad.
El consumo de electricidad, un dato clave para evaluar el triunfo de una huelga general o simplemente en el secor industrial, habla por sí mismo: un descenso de entre un 14% a las 9 de la mañana y un 9% a las 14 horas.
Donde no hubo lugar a la duda fue en el puerto de Valencia. Se paralizó la estiba, la entrada de camiones estuvo cortada desde la autovía V-30, aunque en las oficinas de las navieras se prosiguió la labor e incluso desembarcó un crucero con cerca de un millar de turistas que llegaron a Valencia.
El conseller Serafín Castellano señaló, citando fuentes empresariales, que en la construcción la huelga había llegado a un 10% y a un 5% en servicios. Por subsectores, un 10% en la industria textil y confección, un 15% en el sector del juguete, un 30% en la industria del metal y automoción, un 20% en la limpieza y un 25% en la fabricación de productos minerales no metálicos.
El 93% de los autónomos de la Comunitat celebró la jornada de huelga trabajando, según la organización ATA. La media en el conjunto de España de operarios por cuenta propia que no siguió el paro fue de un 89%. Se calcula que en sector privado el seguimiento alcanzó un 11%.
En la provincia de Castellón la normalidad predominó en la jornada. El incidente más visual se produjo a mediodía, cuando los sindicatos decidieron cortar el tráfico de la N-340 a la altura de Benicarló provocando retenciones de hasta 20 minutos. Al margen de este hecho, no se produjeron graves incidentes en la provincia.
En el balance oficial, los sindicatos hablaban de un «rotundo éxito» al alcanzar un seguimiento de hasta el 85% en los principales sectores económicos. Ascer, la patronal del sector cerámico, situó el seguimiento en un 20%, pese al cierre de Porcelanosa o Undefasa. En el sector público, en cambio, la huelga apenas tuvo incidencia,y tampoco en el puerto.
En el puerto de Alicante un 15,7% de los empleados públicos de la Autoridad Portuaria, un porcentaje que se eleva a un 51,1% en el sector marítimo. Los estibadores secundaron totalmente la huelga.
En el conjunto de España los sindicatos aseguraron que el alcance de la huelga fue de un 70%. Como en la Comunitat, afectó más a la industria, limitó el transporte público y prácticamente no se notó ni en el comercio ni en la educación. Los organizadores dijeron que siguió la huelga un 44% de los trabajadores de la Administración General del Estado, cifra que redujo a un 7,4% el Gobierno.
El paro fue nulo en el sector agrario, según la Asoción Valenciana de Agricultores, mientras que la Unión de Pequeños Agricultores, organización afín a UGT, la consideró «un rotundo éxito» porque afectó a la recogida de la uva en la comarca Requena-Utiel, y se cerraron cooperativas vitivinícolas y bodegas en Valencia, mientras en Castellón no abrían almacenes de productos agrícolas.
Los piquetes
Informar o coaccionar
¿Que sería una huelga general sin piquetes? Seguramente nada, porque en las siete que hasta ahora ha habido siempre ha existido esa figura que se refugia en la fuerza del grupo que se encuentra a medio camino entre la información al operario que quiere trabajar y la coacción para que secunde la huelga.
Eso es lo que sucedió en la madrugada de ayer en Mercavalencia. Unas 400 personas, distribuidas en distintas horas, estuvieron impidiendo el acceso a las instalaciones. La salida de Mercavalencia haciala V-30 estuvo cortada desde la medianoche hasta las 1.30 horas. Se produjo un herido al sacar la policía al miembro de un piquete que se tumbó bajo un camión.
Los piquetes intentaron cortar el puente de Xirivella de la A-3 en sentido de salida, la rotonda de los anzuelos en la pista de Silla. Sí llegó a haber cortes en la avenida de Cataluña y en la avenida de Les Corts y en la plaza del Ayuntamiento frente a Correos.
Los incidentes
Cuatro detenidos en Valencia y tiros en Getafe
El balance de la jornada se saldó con cuatro detenidos pertenecientes a piquetes: dos en Valencia y otros dos en Alicante.
El primero de los detenidos en Alicante fue un delegado sindical que presuntamente agredió a un policía en la puerta de la empresa Inusa, la concesionaria de las basuras de la ciudad, propiedad del empresario Enrique Ortiz. Además, una agente del Cuerpo Nacional de Policía resultó herida. Un delegado sindical también resultó contusionado. A primera hora de la mañana fue detenido el integrante de otro piquete junto a un gran almacén por romper una luna del inmueble mientras el resto de sus compañeros daban patadas a las puertas de acceso al centro.
En Valencia dos personas fueron detenidas y acusadas de resistencia a la autoridad y una resultó lesionada de madrugada en Mercavalencia cuando participaba en un piquete, pues se tumbó bajo un camión para no dejarlo pasar y fue herido cuando los policías lo retiraban. El otro fue detenido en la avenida Blasco Ibáñez.
En la zona universitaria de Valencia un piquete entró en una clase de la Facultad de Derecho y algunas fuentes indicaron que hubo una agresión verbal a un profesor. En la Universidad el seguimiento de la huelga fue de un 30%, según los sindicatos.
Más de cien personas, contando las de Valencia y Alicante, fueron detenidas en toda España por participar en altercados y actos vandálicos durante la jornada de huelga general en la que se registraron diversos incidentes, sobre todo en Madrid, Barcelona y en zonas industriales de Asturias, Galicia y Andalucía. Y también en Valencia, donde se produjo una batalla campal en la calle Colón, frente a la nueva sede de la Delegación del Gobierno, frente a la plaza Los Pinazo.
Los incidentes más graves se registraron por la mañana en Getafe, donde la Policía Nacional disparó al aire (los sindicalistas recogieron siete casquillos) después de que un empleado de la factoría de CASA-EADS sufriera una «agresión extrema» por parte de un grupo de huelguistas cuando trataba de incorporarse a su puesto de trabajo. Se produjo un forcejeo en el que dos agentes quedaron encerrados en el interior de la fábrica, rodeados por los miembros del piquete. Los policías recibieron «golpes y puñetazos» y desde el exterior hubo disparos al aire, intimidatorios, efectuados por sus compañeros. En la Comunidad de Madrid hubo 38 detenidos y 1.500 retenidos.
En Barcelona hubo al menos 43 detenidos tras los actos vandálicos protagonizados por grupos de apariencia antisistema. Los Mossos d'Esquadra desalojaron la antigua sede de Banesto en la plaza de Cataluña, «okupada» el pasado fin de semana y que, según la policía autonómica catalana, estaba siendo utilizada como refugio de personas que habían cometido disturbios durante la jornada de huelga .
A partir del mediodía se levantaron barricadas con contenedores en distintos puntos del centro de la ciudad condal, se incendió un vehículo de la Guardia Urbana y se causaron daños a unidades móviles de medios de comunicación.
También un grupo de jóvenes «antifascistas» asaltaron la librería Europa, habitual punto de encuentro de personas de ideología neonazi. Y en Mataró, las Fuerzas de Seguridad detuvieron a seis miembros de un piquete que obligaba a cerrar comercios. La huelga se saldó en Cataluña con 57 heridos, 28 de ellos policías autonómicos.
Incidentes que se repitieron también en Andalucía, donde fueron arrestadas al menos diez personas por protagonizar disturbios o enfrentarse a la Policía en las provincias de Córdoba, Sevilla, Málaga y Almería.
Enfrentamientos
Batalla campal en Colón
Por contra, no hubo detenidos en la auténtica batalla campal que se produjo sobre las 13 horas de ayer en la calle Colón de Valencia, donde grupos antisistema, que portaban banderas cuatribarradas con la estrella independentista catalana, autodefinidos, además, como de izquierda independentista, provocaron altercados.
Pasado el mediodía había prevista una reunión de los piquetes que habían informado e «invitado» a comercios del centro de Valencia ante la sede de la Delegación del Gobierno en esta céntrica arteria valenciana. A estos piquetes de UGT, CC OO e Intersindical Valenciana se les unieron los independentistas. Cuando la policía quiso que despejaran la calle para que no se cortara la circulación (muy escasa durante toda la jornada)voló alguna silla y alguna que otra botella, ante lo cual las fuerzas antidisturbios de la Policía Nacional, que estaban desde buena mañana en la zona, cargaron contra los manifestantes.
«No es la primera vez que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad bajo el mando de Peralta actúan de este modo, ya pasó en el Cabanyal hace unos meses y no se puede admitir esa brutalidad; por ello volvemos a pedir su dimisión», concluyó Marga Sanz.
Las organizaciones catalanistas, al igual que Esquerra Unida, exigieron en sendos comunicados la dimisión del delegado del Gobierno, Ricardo Peralta, por la carga policial que ocasionó «numerosos heridos», ocho de ellos militantes de Esquerra Unida. La coordinadora de EUPV, Marga Sanz, denunció la «brutal carga policial» y reclamó la dimisión del delegado.
La Coordinadora Obrera Sindical, junto a organizaciones como Endavant, Maulets o Assemblea de la Terra, también denunciaron que se produjeron «múltiples episodios de violencia policial» y entre sus filas se contabilizaron «múltiples partes de lesión», entre los que destacan uno de ayer al mediodía en el campus de Blasco Ibáñez, donde un afiliado a la mencionada coordinadora sufrió una rotura de clavícula.
Otros episodios
Quema de neumáticos
En las convocatorias de huelga general, especialmente si hay una fuerte implicación del sector industrial, suelen producirse episodios de quema de neumáticos, algo que intentaron llevar a cabo con dos ruedas en el acceso al polígono Fuente del Jarro en Paterna, más testimonial que otra cosa.
Sí quemaron ruedas piquetes informativos de UGT y CC OO a primeras horas de la mañana en los accesos a las zonas industriales de la carretera de Crevillent, en la provincia de Alicante, el denomninado Grupo Vizcarra y en el parque industrial de Elche.
En Santander se quemaron neumáticos en la autovía S-20 y a la entrada de polígonos industriales como en Astillero o Los Corrales de Buelna. También se produjeron en Murcia y en Vigo donde, al igual que en Valencia, apedrearon autocares.
En Valencia tres autobuses del servicio nocturno fueron recibidos a pedradas por piquetes y tuvieron que volver a cocheras. El menor número de autobuses motivó que se produjeran retrasos de hasta media hora, lo mismo que en el metro que circulótambién en servicios mínimos. Un grupo de conductores que se quisieron trabajar no pudieron por los grupos informativos.
De los 380 trenes de Cercanías que circulan a diario, los servicios mínimos parcaron 86. No hubo comunicación ferroviaria entre Valencia y Madrid ni con Barcelona.
En cuanto a los aeropuertos de la Comunitat, de los 92 vuelos que iba a operar Manises se llegó a 38 y en El Altet, de los 82 se alcanzaron los 58.
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