«Sería necesario beber toda el agua contenida en La Albufera para poder consumir un gramo de estupefaciente». Así lo destacó ayer la alcaldesa Rita Barberá para demostrar que el lago carecía de toxicidad para la fauna y flora, tal y como se había reflejado la semana pasada en un informe de la Universidad Literaria.
Barberá, provista de un informe que había encargado tras conocer el estudio, argumentó el estado de buena salud del lago. «Las aguas son más transparentes que nunca y sus características organolépticas -olor, color y aspecto- son totalmente normales», dijo. Una afirmación que no sólo confirman los informes del laboratorio municipal y de la presidenta de la Sociedad Española de Toxicología, Guillermina Font, sino las propias angulas.
Barberá matizó que el informe conocido la semana pasada lo realizó «una catedrática de nutrición y no de toxicología» y su objeto era investigar técnicas de análisis y no estaba enfocado hacia las aguas del lago, sino en las acequias y canales que desembocan en él. Además, advirtió de que el contenido de los informes no eran extrapolables a toda la Albufera « porque se hicieron en los canales y acequias y no en su propia agua», matizó.
Pero lo que sí que quiso dejar claro Barberá es a quien correspondía la responsabilidad del cuidado de las aguas del lago.
«El Seprona y la Delegación del Gobierno deben ser los responsables de vigilar por el mantenimiento de las aguas del lago, así como los ayuntamientos que también deben cuidar por el mantenimiento de los canales y acequias que vierten al lago», aseguró y exigió a la Delegación asumir su deber de evitar el tráfico de drogas.

















