La implicación del IES Canastell con la integración de alumnos con discapacidades viene de lejos. El IES ya introdujo el año pasado en un grupo de grado inicial de Electrónica a Antonio, un alumno con trastorno generalizado del desarrollo y autismo, que este año ha comenzado el grado medio de FP de Instalaciones electrotécnicas y automáticas.
«Es el único instituto de la Comunidad y probablemente de España que tiene a un alumno autista en un grado medio», señala el padre del alumno y miembro de AEFI, Antonio Vera. Una situación que es posible gracias a un reciente cambio en la legislación que «nos permite hacer adaptaciones curriculares en estos grados para este tipo de alumnos, algo que antes no se podía hacer», apunta el profesor Fran Sánchez.
Antonio ha comenzado hace pocas semanas el curso y, aunque para todos, incluido su profesor, sus compañeros y él mismo, es una situación completamente novedosa, los resultados están siendo, por el momento, «maravillosos», según el propio alumno, que está encantado de estudiar algo que le gusta y que da lecciones a sus compañeros en muchas cosas. «Es extremadamente responsable y estricto con las horas de clase, está muy motivado y se aplica concienzudamente para no perder el ritmo de la clase», señala Pedro Valera, su profesor.
Pero sus compañeros también están dando lecciones de tolerancia e integración. «Antonio tiene algunas ocurrencias espontáneas y los demás se esfuerzan por no reírse o hacerle sentir mal y le arropan y protegen, de hecho ha tomado a un compañero como referente para que le deje los apuntes y le ayuda mucho», añade Valera.
Su familia no puede estar más contenta. «Hasta que llegó a este instituto Antonio no estaba en absoluto motivado", dice su padre. Acudía a clases normalizadas pero «apenas las aprovechaba, sólo le servían para estar con gente. Sin embargo en el último año hemos notado una evolución muy importante en él, está más maduro, más independiente, más organizado en sus tareas», añade.
De momento, ni Antonio ni sus padres se plantean qué pasará en el futuro. Por el momento, «yo sólo quiero ir a clase y escuchar al profesor», señala, aplicado, este alumno. Al menos, la formación que ahora está recibiendo le capacitará personal y profesionalmente y tendrá el orgullo de haber sido el primero, en sus circunstancias, en haber llegado a un nivel formativo tan alto.






