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«Las tardes de martes y jueves de toda mi vida las he dedicado a visitar librerías y a comprar libros hasta llegar a los 50.000 de mi biblioteca»

PALABRAS MAYORES

«Las tardes de martes y jueves de toda mi vida las he dedicado a visitar librerías y a comprar libros hasta llegar a los 50.000 de mi biblioteca»

Manuel Bas Carbonell bibliófilo, escritor

12.09.10 - 00:46 -
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De no haber cedido tantos libros, Manuel Bas Carbonell tendría ahora en torno a 50.000 ejemplares: todas las paredes cubiertas en la casa de sus abuelos, en Jávea, casa convertida en biblioteca. Libros de todas las épocas y de todos los temas, aunque especialmente valencianos. 50 años coleccionando libros. Le pregunto de dónde han salido tantos libros.
-Comprándolos. No hay otro sistema. Empecé a los 14 años a comprar libros.
-¿Algunos en especial?
-De economía, de derecho. y después valencianos. El libro valenciano les servía a las librerías para envolver libros como Por el imperio hacia Dios. Los poemas de Ausiàs March no valían. Luego, la democracia nos permitió buscar raíces y antecedentes y ahí viene el boom del libro y su encarecimiento. La suerte que yo tuve es que compré antes de ese boom. En los años setenta y ochenta yo tenía un promedio de compra de siete libros diarios.
-¿Siete libros diarios durante todo un año?
-Durante los 365 días.
-Eso es mucho dinero.
-Sí, mucho dinero. Compraba todo lo que salía en las librerías, nuevo y viejo; o, mejor, antiguos. Libros que valían mucho dinero y libros de 50 pesetas que hoy, a treinta años vista, son muy buscados. Y no hablo de asunto económico sino de la necesidad de tener ese libro.
-¿Desde cuándo su afición bibliófila?
-Desde el año 62.
-Vaya precisión.
-Es que empezaba con mi mujer a festear y las cartas que guardamos ya le hablaba a mi mujer de libros. Las dos tardes del martes y el jueves de toda mi vida las he dedicado a visitar librerías y a comprar libros.
-¿Cuántos libros tendría ahora de no haber hecho donaciones?
-Los 25.000 a la Biblioteca Valenciana, más 5.000 a Jávea, más los 6.000 de Silla, los 6.000 de la UNED, más lo que todavía tengo.. Ahora tendría unos 50.000. Pero con lo que queda, aún tenemos para divertirnos.
-Son caros de comprar y de mantener, de ordenar.
-Empezamos hace años las clásicas fichas a máquina y cuando íbamos por seis o siete mil ya había entrado el ordenador. Lo dejamos estar. Realmente soy yo quien disfruta, porque eso es un disfrute, cuando vas buscando un libro y te aparece otro que no encontrabas, aunque lo buscabas desde hace años. Esa sorpresa es muy bonita.
-¿Por qué efectuó aquella gran donación a la Biblioteca Valenciana?
-Por varias razones. Mi biblioteca había sido declarada de interés histórico general, dentro del catálogo general de bienes. Primero por el Ministerio de Cultura y luego por la Generalitat y era público que tenía libros importantes y caros. Y tener la biblioteca, como yo la tengo, en Jávea, donde no vive nadie.
-¿No vive nadie?
-Yo vivo en las afueras de Jávea en un chalet, y es en el centro, en la antigua casa de mis abuelos, donde tengo la biblioteca. Hasta hace años, mis suegros vivían y mi mujer, María Teresa, hija única, se iba a Jávea como una loca con la intención de que yo me fuera a la biblioteca y ella quedarse con sus padres. Y yo me pasaba y tardes y tardes y mañanas y sábados y domingos en la biblioteca.
-¿Qué hacía? ¿Leer solamente?
-Trabajar, mirar, tomar notas. Tengo cajas y cajas y cajas con trabajo. Para dar conferencias, escribir libros. Ya he escrito unos veintitantos libros y unos 300 artículos en prensa. Pero ahora se queda sola en el chalet y yo me quedo más preocupado. Y no estoy tanto tiempo en la biblioteca.
-Me hablaba de los motivos de la donación.
-Para mí comenzó a ser una losa. Primero, dejarme aquellos libros en Jávea y estar viviendo en Valencia. Un incendio, un robo, una inundación.. Con un valor tan grande. Y cómo les dejaba ese bien a mis hijos. ¿A qué hijo? ¿Quién pagaba los impuestos? Era una carga para mí y tuve que buscar comprador. Además. Era un momento en que en las arcas públicas había dinero, porque ahora sería imposible que me la comprasen. Y un momento que se necesitaba material para la biblioteca valenciana. Y allá se fueron los 25.000, que lo digo y parece mentira.
-Supongo que le dolería, especialmente por algunos ejemplares.
-Sí, importantes libros valencianos. Las crónicas de Viciana, de Beuter, de Diago, de Escolano; la primera biografía que se escribe de Alfonso el Magnánimo... Y sobre todo el Aureum Opus, el libro de oro del Rey don Jaime, de 1515, que ese lo volví a comprar porque es, digamos, la insignia mía. Cuando vendí el lote a la Biblioteca Valenciana le dije a mi librero búscame un Aureum Opus;sea como sea lo quiero. Y lo volví a comprar.
-¿De forma tan fácil se compran y se venden? ¿Cuántos Aureum Opus existen?
-Cinco. Ahora se vende uno por 12.000 euros de precio de salida. Yo mismo puedo tener un momento de crisis, de problemas, y siempre puedo vender. Ya lo dicen los libreros: mientras los libros estén en manos de particulares, un día u otro, podremos comprarlo y venderlo. Vendrán a nuestras manos. Lo malo es ese lote que ha ido a la administración, me dicen. No me lo perdonan.
- ¿Sabe quiénes son los cinco?
-No, no lo sé. A mí me lo han dicho los libreros. Creo que Luis Caruana posee uno. Caruana tiene una biblioteca perfecta, mejor que la mía; no en cantidad, pero si en calidad. Otro en la Biblioteca Valenciana, el que yo le vendía; el de la subasta, el mío.
-Usted perdió dinero con su venta a la Biblioteca, sin duda.
-Por supuesto que era mucho más lo que había pagado, pero era una situación en la que tampoco podía yo abusar.
-¿Cuánto le ha costado el libro más caro?
-El mencionado: al Aureum Opusme costó 800.000 pesetas... Lo había comprado veinte años antes por 200.000.
-¿No le ha dado por incunables?
-Yo tenía un incunable. Un particular puede tener unos pocos, pero cada uno cuesta entre siete u ocho millones de pesetas. Yo ya no llego.
-¿Puedo preguntarle qué opina su esposa, su familia, de su afición?
-Bueno. Yo vivía en dos casas unidas con dos puertas. Cada día dejaba el bultito con los libros en una de las casas, cerraba y me iba a la otra con las manos vacías. Yo creía que no se enteraba. Pero es pan para hoy y hambre para mañana, porque las paredes se van llenando... Le voy a contar una anécdota que me pasó con Manuel Tarancón.
-Adelante.
-Estábamos ambos en París y en el escaparte de una librería vimos la enciclopedia francesa, L'Encyclopédie,la original, la de 36 volúmenes. Entramos, la acariciamos, la tocamos, que era lo que pretendíamos. ¿Qué precio tendrá, nos preguntamos? Sabíamos que la primera edición se había vendido por nueve millones y la segunda edición por cuatro millones. No sé qué pasó, pero preguntamos el precio y eran 400.000 pesetas. ¡Ostras! ¡Pero si ayer compré un Pérez Bayer por 200.000 pesetas y sólo es un libro comparado con los 36 volúmenes de la enciclopedia! Como los dos queríamos comprarlos y allí no había jefe que valiese, lo echamos a suertes con una moneda. Y siempre gana el que manda: le tocó a Tarancón.
-Y se trajo a casa los 36 volúmenes.
-Bueno.. Si mi mujer, Encarna, ve esto, me tira, decía. Conque convinimos una cosa: me lo llevé yo a mi casa y cada día Tarancón pasaba y se llevaba un tomo. Y así lo hizo.
-¿Recuerda cuál fue el primer libro que leyó?
-Unos amigos de mis padres me regalaron el libro de Stanley y Livingston. ¿El viaje de Stanley? Fue el primero que recuerdo. Tendría 12 o 13 años.
-¿Qué libro le falta a su biblioteca?
-No lo sé. Si alguno me interesa, a la larga caerá. Los que me han interesado a la larga caen.
-¿Cuánto tiempo dedica a la lectura?
-Cuando la gente entra en la biblioteca de Jávea y ve tantos libros, la primera pregunta: ¿Los has leído todos? Pues no. ¿Cómo voy a leerlos todos? Tardaría 20 años. Leía antes más que ahora, pero no novelas; lectura de evasión, nunca. Sólo por necesidad: si hacía un trabajo sobre Blasco Ibáñez.
-¿Los libros, como el poder, tienen erotismo?
-De entrada el libro es un transmisor de cultura, de conocimientos. Todos aspiramos a saber más. Y luego la pieza: la encuadernación, los grabados, los relieves, los cueros, los terciopelos. Eran como una joya. Ese libro era un placer por el mero hecho exterior de las materias finas con las que estaba hecho. Ahora son litografías de colores. Los bestsellers de El Corte Inglés, se venden por las portadas, porque está demostrado que el 90 por ciento de los libros que se compran no se leen. Son las portadas, que te atraen. Ese es el erotismo. Cuando tengo un libro recién comprado en mis manos.Y no es lo mismo un facsímil que un original.
-¿Qué diferencia hay?
-Eso es papel hecho actualmente, que cualquiera lo puede tener. Y el original es una cosa selecta que tienes tú y sólo tú. Es verdad: yo lo acaricio. El modelo de las letras, el modelo de los colofones, los grabados, las guardas. Su apariencia, su olor, su color, tiene una intimidad que el otro no tiene.
-¿Y el Ipad, cómo huele?
-¿Ipad? ¿Eso qué es?
-Un nuevo ordenador tipo tableta, que entre otras muchas cosas sirve para leer libros en la pantalla.
-Ah ya. No me ha enterado aún lo de la informática, aunque sé que tendré que entrar un día u otro. El libro informático no lo para nadie; hay bibliófilos que creen que no, que el libro no será sustituido, pero la técnica no la para nadie; reconozco lo que es cierto: nos vence. La novela actual de papel normal desaparecerá con el ordenador. Pero este libro, que es del XVIII, no se sustituirá nunca. Pueden hacer lo que quieran pero este. Tóquelo y verá usted. Es algo.
-¿La primera obra impresa en España fue en Valencia?
-El defensor a ultranza de que fue el Sinodal, en Segovia, es un segoviano, Fermín de los Ríos, muy amigo. Pero es igual: quita un libro y pon el otro. ¿Qué es un año de diferencia? Pues si tú te quedas contento diciendo que fue Les Trobes en Valencia, tú di que fue Valencia, que yo diré en Segovia que fue en Segovia. Pero lo realmente importante que es a Valencia donde se vienen los veintitantos impresores alemanes a instalarse.
-¿A algún lugar determinado?
-Delante del río, a las Tenerías, porque allí estaban los curtidores y los gremios relacionados con el cuero y el papel. Además, teníamos la ventaja de que teníamos las fábricas de papel de Xàtiva. Era papel de lujo.
-Por cierto: me gustaría preguntarle cuáles son las principales bibliotecas valencianas.
-Los tres grandes fondos son El Patriarca, el Archivo de la Catedral y en el Ayuntamiento, el fondeo de Serranos Morales. También la biblioteca de la Universidad por los códices de Calabria.
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«Las tardes de martes y jueves de toda mi vida las he dedicado a visitar librerías y a comprar libros hasta llegar a los 50.000 de mi biblioteca»

EL ESCRITOR Y BIBLIÓFILO MANUEL BAS CARBONELL, EN SU DESPACHO. ::IRENE MARSILLA

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