Los vecinos de Agullent, una de las localidades afectadas por los incendios forestales de la Vall d'Albaida, vivieron ayer «un infierno» para salvar la vida a un centenar de ovejas y una decena de caballos de una granja a las afueras del municipio rodeada por el fuego.
José Pastor, que reside en una vivienda apenas a 200 metros de la granja donde ayer por la mañana aún se veían llamas en las balas de paja, explicó que a las tres de la madrugada advirtió a una dotación de bomberos que había por la zona de la situación de los animales encerrados y la necesidad de «salvarles la vida».
«El fuego estaba por todas partes y nos hemos pasado una hora ahí dentro. El infierno no creo que tenga comparación, pero hemos salvado la vida de todos los animales. Fue una suerte inmensa», relató todavía emocionado.
El hombre contó también que la noche del lunes al martes, la Guardia Civil le sacó de su casa y tuvieron que dejar «las puertas abiertas y salir corriendo» porque el fuego llegaba hasta el propio linde de su propiedad e incluso afectaba a la parte trasera de la vivienda, las ventanas y el tendedero, cuya ropa colgada estaba agujereada.
José Pastor resaltó la «buena labor» de las autoridades y la de «muchos ayudantes», que como él, colaboraron «hasta las cuatro y media de la mañana» con los bomberos en las tareas de extinción.
Otro vecino de la misma localidad, José Navarro, admitió que vivieron una madrugada de «tristeza y miedo» porque veían que las llamas «se estaban acercando a las casas».
«El fuego se situó cerca de la escuela, saltaban chispas y se nos incendió una palmera de la casa», relató el hombre que, junto a su nieto, visitó ayer por la mañana el pueblo para comprobar «con alegría» que las casas que creía destruidas, «estaban en pie».








