«Por un momento pensé que me iba a quedar sin casa». Así de rotundo se mostró Francisco Pla, dueño de una vivienda ubicada en el parque de la Ermita.
Su rostro cansado y el color de su piel, oscura por el humo, eran la prueba de que la noche del lunes será, sin duda, la más trágica de su vida. «Pasamos mucho miedo porque, al principio, había muchas llamas», recordó este vecino. Fue su hermana la que lo alertó, a las once de la noche, de que se había originado un incendio.
«Cuando me asomé, vi que el fuego estaba cerca. Cogí a mi mujer y a mi hijo y me los llevé. Luego volví, consciente del peligro, e intenté apagar el fuego con una manguera para evitar que se reavivara», relató Francisco, quien aseguró que su único propósito era que el incendio no llegara a su casa. Mientras tanto, y con el mismo objetivo, otros vecinos también intentaron calmar el fuego «con cubos de agua».
Afortunadamente, la casa de Francisco sobrevivió al incendio y sólo hubo que lamentar daños en varias farolas y en la puerta de entrada a la vivienda.
Además, y como consecuencia del incendio de un transformador, muchos vecinos de la zona se quedaron sin agua durante gran parte de la jornada de ayer.
Por último, los residentes de la urbanización la Lloguera también se quedaron sin luz a las doce de la noche del lunes. Así lo aseguró la vecina Carmen Villalta, quien relató que el fuego «bajaba a toda pastilla. Fue impresionante».








