El forense de la serie CSI se jactaba de guardar una botella de cava en una cámara de cadáveres para las grandes ocasiones. Al otro lado del charco, en la localidad de Sedaví, alguien ha tenido una idea muy parecida.
El lugar no es un centro de operaciones de investigación criminal sino el cementerio del municipio. La primera sorpresa se la llevó ayer la concejala del PSPV, Joaquina Julve, cuando una vecina le comentó que se escuchan comentarios sobre el almacenamiento de una gran cantidad de bebida en la cámara frigorífica del depósito de cadáveres.
La rumorología pronto se confirmó. Pidió al encargado que abriera la cámara y se la encontró rellena de botellas de cerveza y refrescos.
Los ediles que acudieron al lugar recalcaron que esas bebidas estaban destinadas a la cena popular que se celebró anoche, con motivo de las fiestas patronales de la población. «Había sido el propio gobierno municipal el que había utilizado la cámara del depósito de cadáveres del cementerio como refrigerador de bebidas, para mantenerlas frías, al menos desde dos días antes, y trasladarlas después frescas al lugar de la cena, en el barrio de la Senda de les Vaques», según informaron fuentes del grupo.
«A parte de lo macabro e insólito que es lo sucedido, se ha infringido el Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria y las más elementales normas de higiene» y, por ello, exigen explicaciones.
El alcalde Rafael Pérez negó ayer con rotundidad que las bebidas se fueran a utilizar en la cena popular. «Eso es totalmente falso, porque toda la que se va a servir esta noche es de barril. Yo me he enterado del hecho esta misma mañana (por ayer). La bebida es de la brigada de obras y es para su propio uso. Está claro que es una barbaridad y que no lo volverán a hacer. Ya se ha retirado toda la bebida y el tema se mirará con tranquilidad para ver lo que ha sucedido».
El primer edil explicó que la cámara se encuentra en un almacén del cementerio y que estaba en desuso «por lo menos, cuatro años».


















