José Luis Rodríguez Zapatero se mostró ayer dispuesto a negociar el traspaso de nuevas competencias a Euskadi a cambio de conseguir el apoyo del PNV a los Presupuestos de 2011. «En aquello que suponga transferencias dentro del marco estatutario, que además incidan en temas económicos o de empleo, estoy dispuesto al diálogo», manifestó el presidente del Gobierno durante su visita a la Expo de Shanghai, en su primer día de visita oficial a China.
Dio de esta forma uno de los pasos que reclaman los nacionalistas vascos, socios imprescindibles para sacar adelante las cuentas del próximo año.
El jefe del Ejecutivo reconoció que el PNV será con quien discuta «preferentemente» para conseguir la aprobación de los Presupuestos dado que el respaldo de CiU es inviable por las elecciones catalanas, la colaboración de las fuerzas de izquierda también se antoja imposible, y los de Coalición Canaria y Unión del Pueblo Navarro, con dos y un diputado, son insuficiente para alcanzar la mayoría parlamentaria absoluta. Sólo la suma de los seis diputados del PNV con los 169 socialistas arroja la cifra mágica de los 175 escaños.
Hasta que ese acuerdo presupuestario no se materialice de forma definitiva, algo que Zapatero «espera y desea», no se pondrá en marcha ninguna nueva iniciativa de carácter legislativo que no esté relacionada con la economía.
«Tenemos por delante un trimestre de política económica para combatir la crisis», aseguró Zapatero. Y si para sacar adelante su proyecto de reflote del país ha de dialogar sobre el autogobierno del País Vasco, lo hará.
Eso sí, añadió, «vamos a ser transparentes en el proceso de diálogo», y recordó el apoyo del PNV con el que contó el año pasado y el anterior para aprobar la cuentas públicas «con resultados positivos tanto para el conjunto de la economía como para la de Euskadi». Y, medio en broma pero como si quisiera cubrirse las espaldas, trajo a la memoria los acuerdos a los que llegaron los nacionalistas en 1996, con José María Aznar como inquilino de la Moncloa, «cuando se hacían grandes traspasos de transferencias».
Claro que «quizá entonces fueran tiempos de hablar catalán en la intimidad», apostilló con evidente sorna.
Hay voluntad
Aún antes conocer la disposición del presidente, el portavoz del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, señaló que nota en el Gobierno «voluntad cierta» de alcanzar acuerdos. Aunque recordó, en declaraciones a la cadena Ser, que hay «una cuenta pendiente histórica» referida al autogobierno del País Vasco. Los nacionalistas vascos detallaron sus contrapartidas en el Debate sobre el estado de la Nación de julio pasado, cuando reclamaron un reconocimiento de «la realidad nacional» de Euskadi, un «nuevo marco jurídico-político», el traspaso de competencias de trabajo y seguridad social, que incluían la cesión de la caja recaudatoria y su administración, así como un referéndum en el Condado de Treviño y la admisión de las selecciones deportivas en competiciones internacionales.
Erkoreka señaló que la voluntad de su partido para pactar es «la mejor» y apuntó que la soledad gubernamental convierte a su partido en «el único» socio posible, un detalle que facilitará que los socialistas accedan a «nuestras peticiones». El diputado nacionalista señaló que, por tanto, se dan las condiciones para afrontar las negociaciones «en condiciones de éxito».
En el Partido Popular observan con inquietud el coqueteo del Gobierno con el PNV, y su portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, alertó de que Zapatero está dispuesto a sacrificar «el interés general de todos los españoles» para salvar «su interés particular» con los Presupuestos. La dirigente opositora sostuvo que a la vista de su actitud «el único empleo» que preocupa al presidente del Gobierno es «el suyo», y para mantenerlo está decidido a «pagar lo que sea» y hacer las cesiones necesarias, «cueste lo que cueste» para sacar adelante las cuentas del Estado del próximo año y no tener que adelantar las elecciones generales ante la falta de acuerdo para conseguir su aprobación.









