Pilar Rams no dudó en librar «una lucha muy dura» que acabó el día que nacieron Nahuel y Jaume. Ahora, cuando ha pasado un año afirma con gran satisfacción que el esfuerzo «mereció la pena». Tanto es así que no titubea para decir «lo recomendaría al 100% a las mujeres que puedan encontrarse en una situación como la mía».
A Pilar le diagnosticaron un cáncer de mama cuando tenía 36 años. Su oncóloga, la doctora Ana Lluch, le informó del programa de preservación de la fertilidad mediante la extracción y congelación de tejido ovárico. De inmediato se puso en contacto con la doctora María Sánchez, del Hospital Doctor Peset, e inició el proceso.
Tras someterse al tratamiento oncológico que requirió y una vez superado el cáncer pasó un año. Fue entonces cuando se decidió el reimplante. Pilar comenzó a recuperar su función hormonal y estaba decidida a ser madre. En ella se daban algunos inconvenientes para conseguir el embarazo, pero las técnicas de reproducción asistida también se pusieron de su lado.
El Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) le ofrecía la posibilidad de vitrificar sus óvulos. Y a esta posibilidad se aferró. «Nunca perdí la esperanza». El reimplante de tejido combinado con la vitrificación de óvulos hicieron de su ilusión una realidad. Consiguió el embarazo del que nacieron sus dos hijos.
«Siempre dije adelante: Hay esperanza» y no se equivocó en su percepción. Cada vez lo tiene más claro, sobre todo cuando observa a sus dos pequeños, esos niños de quienes está tan satisfecha y cuyas fotos, asegura no tener «inconveniente en que salgan».








