J. M. Reyes. SAB Biometría lleva por bandera la innovación tecnológica. «No tenemos un departamento de I+D+i porque toda la empresa se dedica a ello», avanza Carlos Fontes Vila, director general de la firma, recién llegado del Reino Unido, donde ha cerrado acuerdos para vender su tecnología a distribuidores coreanos. Tecnología, que incluye una serie de aplicaciones relacionadas con el control de acceso o el reconocimiento facial que acercan la realidad a un mundo futuro que hace unos años sólo se veía en el cine a través de películas como 'Minority report'.
-¿Qué base tienen los programas de investigación que desarrollan?
-La biometría es la identificación a partir de los rasgos físicos de la persona, lo que nos diferencia del resto de personas. Hay más de 75 técnicas de reconocimiento que son feacientes: la manera de andar, el olor corporal, la manera de mirar, la manera de vocalizar, la huella dactilar, la lectura de iris, el reconocimiento facial... Pero esas sólo son las más populares.
-¿Qué aplicaciones prácticas ha puesto en marcha SAB Biometría?
-Dentro de la biometría, nos hemos decantado por la que está más evolucionada, que es la huella dactilar. En ese campo hemos desarrollado un algoritmo que reconoce en tres dimensiones, por lo que es difícil de sabotear y tiene una combinación numérica que hace que esté dentro de lo que exige la Ley de Protección de Datos. No queda la imagen gráfica de tu huella en un registro sino un conjunto de números en 3D que vinculan esa fórmula matemática con tu nombe.
-Las aplicaciones son numerosas.
-Desarrollamos la electrónica para que, teniendo esta información, se le pueda dar la aplicación que quiera. Para ello tenemos productos como 'Finger for Pay' con el que se puede pagar con la huella. Imagínese poder pagar en cualquier superficie comercial sin llevar ninguna tarjeta de plástico para certificar que eres tú. Con la huella en un lector USB conectado a la caja y en sólo 0,8 segundos conecta a una base de datos de nueve millones de clientes y pone en la pantalla tu nombre. Todo sin tarjeta de crédito. Tú eres la tarjeta.
-En los próximos días ponen en marcha un dispositivo de control en una guardería valenciana. ¿En qué consiste?
-Hemos vinculado en una base de datos la información de cada niño con la de las personas autorizadas para recogerlo: padres, abuelos, cuidadores... Les hemos pedido la huella, de manera que cuando vienen a recogerlo en la pantalla de la guardería sale la imagen del pequeño con una flecha verde que indica que esa persona está autorizada por los padres para recogerlo.
-Implicará un registro previo.
-Tiene que haber un enrolamiento, igual que en el caso del pago. Se tarda menos de 15 segundos en hacerlo. Simplemente se pone la huella, se hace el enrolamiento y luego se vincula con un nombre, un parentesco, una cuenta bancaria, una clave de acceso...
-El control de acceso es la estrella del desarrollo biométrico.
-Hemos desarrollado el hardware dactilar que ya tienen instalado varios retenes de la Policía Local de Valencia. Con ellos pueden tener control de acceso desde fuera, además de accesos en el interior a sala de servidores, trasnmisiones, armería...
-Estos son proyectos que ya están en la calle. ¿Qué están desarrollando?
-Tenemos en desarrollo un algoritmo propio de tratamiento de imágenes multimodal. Sería mezclar el reconocimiento facial con el moviento de los labios y la geometría de la oreja. Estamos intentando que este algoritmo reconozca a la persona sin que tenga que pararse, estando en movimiento y que se pueda vincular no sólo a temas de seguridad, sino también a publicidad. Las aplicaciones en biometría pasan por la seguridad bien entendida, que es cuando tiene aplicació en la vida, pero vamos más allá.
-Hasta dónde pueden llegar.
-Esto se puede aplicar absolutamente a todos los terrenos. Lo que queremos es aportar a la existencia cotidiana de las personas una mejora en la calidad de vida, que pasa por evitar el riesgo de pérdida de documentos que pueda complicar a los ciudadanos.





