El cruce del río fue el mayor obstáculo que se tuvo que salvar en la red férrea valenciana. De hecho, no fue hasta finales del siglo XIX cuando se comenzaron a construir puentes que facilitaran el salto de ríos. El de 'ferro' de Carcaixent, concretamente, se alzó en el año 1909.
Más de un siglo después, Carcaixent ha decidido incluir en su catálogo municipal de Bienes y Espacios Protegidos este elemento arquitectónico, que se alza sobre el Júcar entre Carcaixent y Alzira y que será catalogado como un Bien de Relevancia Local y como un Monumento de Interés Local.
Al menos, así lo han solicitado al Ayuntamiento carcaixentí tanto la directora general de Patrimonio Cultural Valenciano como la Diputación de Valencia.
Y es que esta obra arquitectónica, ubicada en la línea del tren Valencia-Albacete, La Encina-Valencia, reúne los valores arquitectónicos más destacables del patrimonio inmobiliario. Así se desprende del informe de la Unidad Técnica de Arquitectura, asumido por la Dirección General de Patrimonio Cultural Valenciano.
Este informe también considera que este puente, por estar ubicado en un paraje natural históricamente agrícola, necesita también la delimitación de un entorno de afección que proteja su paisaje.
Cabe recordar que este elemento arquitectónico se construyó en 1909 para sustituir al antiguo puente de madera. Para su construcción, llevada a cabo por la empresa La Maquinista Terrestre y Marítima, se utilizaron 300.000 kilos de acero.
En la actualidad, está compuesto por dos celosías Pratt en paralelo, apoyadas en pilas de sillería; y por una luz libre que alcanza los 67,47 metros. Su estado de conservación es aparentemente bueno.
Eso y su valor arquitectónico es lo que llevará al equipo de gobierno a tramitar, en el próximo pleno, la propuesta para iniciar los trámites administrativos que permitirán su protección como elemento patrimonial.









