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La lucha contra el ruido no llega a tiempo

Castellón

La lucha contra el ruido no llega a tiempo

26.07.10 - 01:06 -
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Hasta el 30 de septiembre de este año. Este es el plazo que tienen cuatro ayuntamientos de la provincia de Castellón para presentar y aprobar sus Planes Acústicos Municipales (PAM), un documento obligatorio para todos los municipios de más de 20.000 habitantes, tal y como establece la Ley 7/2002 de 3 de diciembre. Hasta la fecha, tan sólo Castellón, Vinaròs y Onda han hecho sus deberes. Vila-real está a punto de hacerlo, ya que el Ayuntamiento tiene previsto dar el visto bueno al documento hoy mismo en el pleno.
Estos documentos constan de un mapa acústico y de un programa que contendrá las medidas a adoptar para mejorar la situación acústica del municipio. Y es que, según recogen los ayuntamientos que ya cuentan con su PAM, hay mucho que mejorar. Los estudios realizados indican una existencia de niveles de ruido por encima de los límites máximos admisibles por organismos internacionales y por la Unión Europea al superar los 65 decibelios de nivel equivalente diurno y los 55 decibelios durante la noche.
En Vinaròs, por ejemplo, el PAM concluyó que el 31,4% de su población, estimada en 27.733 habitantes, sufre niveles de ruido intolerables durante el día. Durante la noche estos niveles afectan al 42,3% de los vecinos. «La situación acústica del municipio no es favorable, hay que realizar un programa de actuación que mejore la contaminación acústica del municipio», concluye el documento.
Entre las zonas más afectadas están las destinadas a uso sanitario y docente. «Prácticamente el total de las áreas superan los valores en más de 10 dB, tanto de día como de noche», recoge el texto. Como medidas correctoras establece el control del tráfico, la construcción de la variante de la N-340 y, entre otras cosas, la realización de un estudio previo para la declaración de Zona Acústicamente Saturada (ZAS) a la zona de pubs. Esto último no ha sido ejecutado, pero el Ayuntamiento sí que está realizando un mayor control en la 'zona de marcha' de Vinaròs.
Por contra, en Benicarló no se ha aprobado todavía este documento, en el que todavía están trabajando. No obstante, por las fechas en las que nos encontramos, no llegará a tenerlo aprobado en el límite marcado desde la Conselleria de Medio Ambiente. Su tramitación ha sufrido algunos retrasos y, con el mes de agosto de por medio, la necesaria aprobación en pleno, período de exposición pública durante un mes, la resolución de alegaciones y su contestación, hacen prácticamente imposible su aprobación dentro de los plazos, antes del 30 de septiembre. Pero el Consistorio sí incluye en su PGOU en tramitación un Estudio Acústico.
Otro de los primeros municipios en aprobar su plan ha sido Onda. El estudio se realizó a partir de unas 130 mediciones y concluyó que los principales ejes de entrada y salida del municipio sufren niveles de contaminación acústica «muy elevada», por encima de los 70 decibelios. También padecen los mismos niveles las vías de circunvalación y la CV-20.
Por otro lado, zonas como el suelo industrial de la calle Camino del Colador, Camino Viejo de Onda a Castellón, y los principales ejes interiores de la localidad padecen ruidos elevados (entre 65 y 70 decibelios).
El PAM concluye que el 74,4% del suelo residencial tiene unas condiciones sonoras durante el día que se deben mejorar al superar los 55 decibelios. Por la noche, los resultados han sido peores: el 82% de los vecinos de Onda vive con unas condiciones sonoras «a mejorar».
En suelo industrial tan sólo se debe mejorar el 26,7%. «Además se han realizado siete medidas puntuales en periodo diurno en zonas de uso dominante docente y sanitario. En todas ellas se superan los niveles de recepción externos marcados en la Ley 7/2002, para este uso del suelo», indica el documento.
Por todo ello, el Ayuntamiento se fijó unas medidas de control y de prevención para reducir el impacto del ruido. Entre ellas, la elaboración de ordenanzas de protección contra la contaminación acústica y la restricción del otorgamiento de las licencias de ciertas actividades en las zonas de sensibilidad acústica. Asimismo se acordó mejorar la estructura urbana para favorecer el desplazamiento de los peatones, crear una variante de la avenida Constitución, variar los flujos de circulación y crear una red de aparcamientos periféricos para los vehículos.
El Ayuntamiento de Castellón de la Plana ha sido el último en aprobar el PAM. El documento concluye que el 11,4% de la población sufre ruidos superiores a los 45 decibelios durante la noche. En algunas zonas la contaminación acústica se dispara, lo que ha obligado a declarar Zona Acústicamente Saturada a la zona de las Tascas.
Según informaron desde la Conselleria de Medio Ambiente, el resto de municipios obligados a presentar el documento no lo han hecho. «Salvo Vila-real, que lo tiene en trámite», indicaron. Según el documento, que ya ha pasado la fase de exposición pública y se aprueba hoy, los dos principales focos de ruido que afectan al casco urbano son la vía del tren y la N-340.
El mapa acústico señala a la N-340 como la zona de mayores emisiones (80 decibelios durante el día) y, entre las soluciones, aboga por trasladar la carretera hacia el Este, para alejarla del casco urbano. Por lo que se refiere al ruido generado por el tráfico ferroviario, el documento contempla que llega a alcanzar los 100 decibelios y también plantea trasladar las vías. A su vez, propone reducir la circulación en las avenidas de mayor tamaño y, para ello, aconseja acometer una ordenación integral del tráfico en el casco urbano.
Por su parte, en la Vall d'Uixó el Consistorio sí que aprobó una ordenanza municipal sobre los ruidos, pero no ha realizado un mapa que defina qué niveles de contaminación acústica sufren los vecinos durante el día y durante la noche. Lo mismo ocurre con Burriana, municipio para que el que la Conselleria de Medio Ambiente no tiene todavía registrado el documento. Aun así, desde el Ayuntamiento insisten en que sí se ha aprobado el plan acústico, un texto elaborado en su día por la Universidad Politécnica de Valencia. El coste del plan, de 2007, fue de 18.880 euros y se advirtieron niveles sonoros por encima de los límites en toda la red viaria del municipio.
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