El Ayuntamiento de Valencia tiene que pagar a una vecina de Nazaret 12.000 euros por «inactividad de la administración», según consta en la sentencia de la demanda que la vecina interpuso al consistorio por no actuar contra el ruido de un casal.
María del Carmen Fernández Gonzalvo ve el final a un calvario que dura ya casi diez años. Cuando esta vecina de la calle Baja de Mar de Nazaret compró la vivienda no sabía que el casal de la Falla Mayor-Moraira-Nazaret iba a provocarle tantos trastornos. Fernández dice que ha sufrido durante diez años los ruidos que «durante los 365 días del año nos llegaban desde el casal. Nosotros entendemos que una falla normal tenga actividad en la época de fallas pero es que esté casal está todos los días de la semana haciendo actividades de toda clase», expresaba ayer tras conocer la segunda sentencia a su favor.
La primera se la ganó a la falla el pasado mes de marzo. Los juzgados sentenciaron que la asociación debe insonorizar el local, acción que aún no han acometido y que espera como agua de mayo la afectada. Esa es la sentencia más importante para Fernández que lo único que le interesa es poder descansar de los ruidos que provocan los falleros.
La afectada lamentaba ayer haber tenido que llegar a los tribunales. «Llevo desde el 2001 intentando que insonoricen el local por las buenas. Hemos negociado con ellos muchas veces y no nos han hecho caso. Han seguido haciendo todo tipo de actos en el local. Al final no nos quedó más remedio que ir al juzgado para que se hagan las obras necesarias en el bajo», expresaba.
Para Fernández la situación, pese a las dos sentencias favorables, sigue siendo, al menos, incómoda: «Parece que las víctimas son ellos y no nosotros que somos los que no podemos dormir. Han estado hablando por el barrio y poniéndonos a la gente en contra cuando los verdaderos perjudicados por todo somos nosotros», lamentaba ayer la afectada por «las innumerables fiestas que se montan en el casal».
La ganadora de las dos demandas explica que en la planta baja «ha habido hasta fiesta de discoteca y han hecho todo lo que les ha dado la gana desde comuniones a bautizos», dice Fernández.
En los últimos dos años los ruidos han decrecido. Fernández no tuvo más remedio que acudir a los tribunales y a contratar los servicios de un perito para demostrar que los ruidos del local superaban lo legal: «Hicimos una prueba por sorpresa que fue la que presentamos ante el juez. Así fue como al final nos han creído y nos han dado la razón porque ellos presentaban otras pruebas con diferentes resultados». La vecina dice que no va a estar tranquila, a pesar de las dos sentencias, hasta que la falla acometa las obras a las que se ven obligadas a realizar por fallo.
La demanda de Fernández contra el Ayuntamiento ha sido la segunda que puso y también la ha ganado. La magistrada juez en funciones del Juzgado de lo Contencioso Administrativo 2 de Valencia, María José Juesas Loaces, dictaminó que el Ayuntamiento debe indemnizar a Fernández con 12.000 euros por los «daños morales» que le ha provocado la inactividad del consistorio. La vecina no tuvo «más remedio» que denunciar al Consistorio después de que, al menos tres veces, presentara una denuncia contra el casal por su actividad ruidosa y lesiva.











