Mal asunto sería tropezarse con un Diplodocus, bicharraco que bien cebado y crecido llegaba a medir 26 metros de largo y pesar cerca de 15 toneladas. Claro que el Diplodocus era herbívoro; peor hubiera sido tropezarse con un Tiranosaurio Rex, que aunque era más 'pequeño' (14 metros de cabeza a la cola y seis toneladas) prefería la carne. ¿Se imaginan?
Pues no hace falta imaginar demasiado. Con pasarse por el Umbracle de la Ciudad de las Artes y las Ciencias a partir del próximo 15 de julio, cualquiera se podrá hacer una idea concreta del aspecto de los que fueron los reyes de los ecosistemas terrestres del Mesozoico.
Se presentan casi una treintena de réplicas articuladas de dinosaurios de todo tipo: Herrerasaurus, Stegosaurus, Camptosaurus o algún que otro Velociraptor.
Las estrellas de la mayor exhibición de dinosaurios robotizados de Europa serán un Diplodocus y un Tiranosaurio, ambos a tamaño natural; es decir, dimensiones bestiales. De hecho, desde la rotonda del puente de Monteolivete ya puede verse la inquietante pinta del Rex, al que ayer acoplaban las piezas que cubren un tremendo armazón de acero que le permite asustar, no sólo con su presencia, sino también con sus movimientos (desde la cola hasta los párpados) y rugidos.
«Es algo fantástico, increíble, y de un gran realismo cuando se mueven», aseguró ayer el director general de la Ciudad de las Ciencias, Pedro García Ribot, quien hizo una visita para comprobar cómo iba la instalación de los robots, acompañado por la subdirectora de coordinación del complejo de ocio y cultura, Miriam Atienza.
«La exposición se integra perfectamente con el Umbracle, le saca un partido enorme al recinto», señaló Atienza, quien explicó que la reunión de dinosaurios «es la mayor que se ha visto en Europa, porque algunos de ellos se han instalado en Londres o en Madrid, pero todos juntos, y al aire libre, en un espacio como este, es algo inédito».
Fun for All es la empresa creadora de las piezas de 'Entre dinosaurios', donde la vegetación del Umbracle jugará un papel destacado para recrear un hábitat similar al que rodeaba a estas especies durante el jurásico y el cretácico. Junto a los robots se colocarán fichas informativas de las características de aquellos animales, así como un espacio de excavación paleontológica para explicar los hallazgos de dinosaurios.
Cuando hace unos años Santiago Calatrava explicaba las fuentes de inspiración del recinto, apuntaba al esqueleto de los dinosaurios como una imagen de referencia para relacionar los edificios de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Paradójicamente, a partir de este verano y hasta mayo de 2011, el Umbracle acogerá una muestra de réplicas exactas de la fuente de inspiración del arquitecto valenciano.










