Viajan al puerto de Valencia para hacer el viaje de su vida y acaban en una comisaría, sin dinero ni documentación, para denunciar un robo. Un gran número de turistas que eligieron Valencia como inicio o final de un crucero por el Mediterráneo han sido desvalijados en las últimas semanas por una banda de expertos y escurridizos ladrones.
Las terminales de Acciona Trasmediterránea y Baleària en los muelles de Poniente y Turia, respectivamente, son las preferidas por estos hábiles delincuentes. En la primera estación marítima atracan los cruceros, especialmente los lunes y domingos; mientras que en la segunda zarpan buques con destino a las Islas Baleares.
Los malhechores se hacen pasar por viajeros e incluso suben a los autobuses gratuitos fletados por las navieras. Durante el corto trayecto que cubre el transporte, entre la terminal y el parque de la calle Juan Verdeguer, los ladrones aprovechan cualquier descuido para apoderarse del bolso o la maleta de un turista.
Luego, en pocos segundos, desaparecen con el equipaje y huyen en un coche que previamente habían aparcado en las inmediaciones. El grupo delictivo planea muy bien los hurtos al descuido. Unos miembros de la banda distraen a la víctima mientras otro individuo coge la bolsa de mano.
En otras ocasiones roban a los pasajeros en la misma terminal de cruceros. El método es el mismo. Acechan al turista sin tregua y estudian sus debilidades hasta que llega el momento de actuar. Los ladrones de la terminal tienen cierta predilección por el viajero extranjero y de avanzada edad.
Siempre que pueden eligen a la víctima más débil. Los perjuicios que causan son muy grandes. El pasado mes de junio, una pareja de turistas holandeses tuvo que suspender su viaje porque les robaron los pasaportes y no pudieron embarcar. A otra mujer extranjera le sustrajeron un bolso de mano con dinero, documentación y medicamentos para tratar el tumor cancerígeno que le detectaron antes del verano. También le arruinaron el viaje.
Falta de servicios
La falta de servicios en las dos terminales se convierte en el mejor aliado de los ladrones. El caos de tráfico con vehículos aparcados hasta en las vías del tren, así como la carencia de plazas de estacionamiento, obliga a los familiares de los viajeros a dejar sus vehículos en explanadas utilizadas para labores de carga y descarga de mercancía.
Luego tienen que caminar hasta la terminal con las pesadas maletas mientras los camiones de transporte de contenedores circulan a escasos metros de los peatones, con el peligro de atropello que esto conlleva. Por ello, la Policía Portuaria monta operativos a diario para prevenir accidentes.
Mientras los agentes regulan el tráfico, cuatro vigilantes controlan el pasaje dentro de la terminal y tratan de identificar a los ladrones de guante blanco. En esta labor, los guardas jurados echan de menos a los policías de paisano que vigilan otros recintos del puerto.









