Además de la acción directa durante un incendio, Pyro busca también el modo de «envasar» sustancias extintoras en recipientes biodegradables, ofreciendo así una nueva herramienta en la prevención. La idea es extender las mismas redes en zonas forestales que sólo liberarán el agua en caso de fuego.
Su ciclo de vida se estima en unos tres años, momento en que se degradarán de forma natural. Esto permite perímetros seguros de larga duración idóneos para proteger zonas habitadas, instalaciones o espacios protegidos.
Serviría como un refuerzo de los cortafuegos convencionales existentes y para proteger los lugares en que estos no se han realizado. Es decir, permite contar con cortafuegos químicos sin necesidad de eliminar la masa forestal.
Con ello, el número de espacios preparados para hacer frente a las llamas se multiplicaría.
Se pueden colocar con medios terrestres y aéreos, permitiendo realizar descargas a mayor altura y, por tanto, con mayor seguridad y sin perder eficacia, pues en su caída el agente extintor se mantiene envasado evitando su evaporación y atomización.








